Cap 21 "Algo alcoholizada"

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Sábado en la noche.
Eso de ir a un bar gay me parece una locura, pero me gusta la idea.
Me pongo un vestido negro con tacones blancos y me maquillo un poco. Sólo delineador y rubor.
Suena el timbre, deben ser las chicas. Corro torpemente hacia la entrada y abro la puerta.
Todas están hermosas. Sandra usa una falda a rayas con un top negro, Madi un vestido negro con tacones plateados y Avani un vestido plateado con demasiado brillo.
Las saludo con un beso y un abrazo, les pido que me esperen un minuto y entro a la casa para echarme un toque de perfume.

—Papá, ya me voy (dice Addison).
—¿A dónde irán? (el Sr. López pregunta mirando atentamente a Addison).
—A una discoteca (Addison sonríe).
—¿Hasta que hora?
—Vuelvo a las 3 de la mañana aproximadamente.
—Está bien (el Sr. López saca su billetera y le da un poco de dinero a Addison) diviértanse.
—Gracias (Addison se despide de el Sr. López con la mano).

Salgo de la casa.
Las chicas están sentadas en un muro, me acerco a ellas.

—Listo (dice Addison).
—¿Todo bien? (pregunta Avani).
—Sí, acabo de pedirle permiso a mi papá (dice Addison).
—¿En serio? (pregunta Madi).
—Quiero un papá así (dice Sandra, todas ríen).

Mi papá siempre me ha dado esa clase de libertad a pesar de ser tan conservador.
Vemos un taxi, Avani lo para y le da la dirección al señor. Después de hablar con él durante unos segundos, nos hace una seña y todas nos montamos en el carro. Avani siempre ha sido buena negociando, con ella, los taxis siempre nos cobran menos.
Le mando un mensaje a Dix avisándole que ya vamos a pasar por ella. En menos de 15 minutos llegamos a su casa. La observo a través de la ventana. Luce hermosa, como siempre. Lleva un vestido rojo sexy pero elegante, unos tacones negros y una cadena. Está maquillada suavemente.
Bajo del taxi, ella sonríe al verme. Camino sonriendo hacia donde ella.

—Hola Adds, estás hermosa (Dixie abraza a Addison).
—¿Yo? ¿Bromeas? Tú sí que estás preciosa (dice Addison).
—(Dixie ríe) gracias amor pero tú no te quedas atrás.
—Que bien que mi suegra te dio permiso, cada vez me cae mejor (Addison y Dixie caminan hacia el taxi).
—Fue algo difícil, casi nunca salgo de noche, le dije a mi madre que estaba invitada a un quinceañero, incluso tuve que comprar una tarjeta (Addison se ríe, Dixie le abre la puerta del carro).
—¿Hasta que hora tienes permiso? (pregunta Addison entrando al carro).
—Hasta las 2.
—¿Tan temprano?
—Sí (Dixie hace pucheros y entra al taxi).
—Bueno, entonces hay que disfrutar.

Dix saluda a todas.
Las cinco quedamos en completo silencio, Sandra le dice al señor la próxima parada. Paradise, una discoteca solamente para chicas.
El señor hace un gesto de sorpresa pero rápidamente asiente y nos lleva.
Entramos sin problemas y nos sentamos a unas mesas de la barra de tragos.
Hay quizá 50 chicas más por ser temprano. Algunas nos miran, otras están con sus parejas. La música suena, hay luces de colores y humo en la pista. El ambiente está muy bueno.

—¿Les gusta el lugar? (pregunta Madi).
—Está bien prendido (dice Avani y se ríe).
—Iré a traer algo de tomar (Addison se pone de pie y camina hacia la barra).

La chica que atiende es rubia de ojos claros, tiene un tatuaje hermoso en el cuello, es como una cadena de estrellas.

—Hola lindura, ¿puedo ayudarte en algo? (pregunta la chica acercándose a Addison).
—Sí, una botella de vodka por favor (dice Addison sacando unos billetes).
—Claro (la chica toma los billetes y le da el cambio a Addison, junto con la botella de vodka).
—Gracias (Addison sonríe, la chica guiña el ojo y le rocoge el pedido a otra chica).

Me doy la vuelta para volver a la mesa pero una chica alta, de cabello negro y tal vez unos 20 años me detiene el paso poniéndose en frente mio.

—Hola, ¿cómo te llamas? (pregunta la chica).
—Addison y ¿tú?
—Veronica (ambas se dan la mano). Addison eres muy bonita, apuesto que eres nueva por aquí.
—Sí así, es (Addison ríe) gracias.
—¿Puedo invitarte una copa? (pregunta la chica en tono pícaro).
—Eh yo...
—(Dixie abraza a Addison por detrás e interrumpe la conversación). Mi amor ¿ya compraste el trago?
—Sí bebé (Addison responde).
Silencio incómodo.
—Bueno, adiós Addison, pásala bien.

Veronica, la chica, sonríe y se va. Dix me suelta y nos quedamos mirando durante segundos.

—¿Qué? (pregunta Addison)
—¿Cómo que "qué"? Esa chica quería ligar contigo (Dixie reclama en tono celoso).
—(Risas) ¿En serio? No me di cuenta.
—Oh vamos Addison, si no aparezco quien sabe que hubiera pasado (Dixie hace un gesto de enojo).
—¿Estás celosa? (Addison sonríe).
—¿Yo? No.
—Claro que sí, llegaste enseguida a marcar territorio (risas).
—Jumm.
(Addison abraza a Dixie).
—Amor, estaba a punto de decirle que había venido con mi hermosa novia, lo juro. Yo soy toda tuya.
—¿Ah sí?
—Sí, ¿y qué hay de ti?
—Igual, sólo tuya (Dixie besa a Addison, se toman de la mano).

Vamos de vuelta a la mesa.

—Chicas, adivinen... Compré vodka (Addison alza la botella).
—¡Woho! (exclaman todas al mismo tiempo, Madi abre la botella y empieza a servir los tragos).
—Yo no tomo (Dixie niega el vaso).
—Vamos amor, ¿por mí? (Addison hace un puchero).
—¡Que lo haga, que lo haga! (gritan todas a la vez).
—Vamos amor, sólo por hoy, ¿sí? (Addison besa a Dixie).
—Bueno, vale. Pero sólo uno (Addison, Sandra, Madi y Avani aplauden).

Pronto ese trago se convirtió en varios. Todas nos hemos excedido con el alcohol y la fiesta se ha encendido. Están pasando buena música.
Dix me agarra del brazo y me lleva a la pista, empezamos a bailar muy juntas y a besarnos. Al parecer está un poco tomada.
Miro a mi izquierda, Avani está bailando con una chica guapa mientras Madi y Sandra se divierten bailando juntas.
Río un poco, la situación es muy graciosa. Nunca pensé hacer algo así con las chicas.
Dix empieza a bailarme sexy, muerdo mis labios, no resisto mucho y la vuelvo a besar.
Esto está caliente.

—Adds, creo que no debí haber tomado (Dixie confiesa, Addison suelta una pequeña carcajada y la lleva a la mesa).
—Espera aquí, te traeré una limonada.

Vuelvo a la barra. La chica me ofrece más trago, río y me niego. Le pido una limonada bien fría sin azúcar, eso hará que a Dix se le pase el efecto del trago. Mientras espero, la busco con la vista. Está hablando con una mujer un poco mayor, la de la barra vuelve con el vaso, le pago y me acerco a la mesa.

—Vamos princesa, sólo una canción (insiste la mujer).
—No, vete (dice Dixie con la cabeza sobre la mesa).
—Sólo un rato (la mujer agarra el brazo de Dixie).
—(Addison interrumpe) Ya oíste, no quiere bailar contigo. Déjala.
—¿Y tú quién eres? (pregunta la mujer en tono desafiante).
—Su novia. Lárgate.
—Vale, calma, jugamos al mismo bando (dice la chica en tono sarcástico y se va).
—Gracias, la tenía prácticamente encima (dice Dixie).
—Dios, esa mujer podría ser tu madre (hace una pausa). Toma esto.
—(Dixie alza la cabeza y le da un sorbo al vaso, hace una mueca por el sabor agrio, Addison ríe). Está un poco ácido.
—Esa es la idea.

Dix bebe todo el vaso poco a poco, la beso como recompensa.

—Amor, ¿qué hora es? (Dixie pregunta).
—(Addison saca el celular y ve la hora) 4:00, MIERDA.
—¿Qué? ¡Oh dios mio! ¡Debemos irnos ya! (dice Dixie en tono alto).

Joder, ¿en que momento se pasó el tiempo volando?
Busco a las chicas tan rápido como puedo, salimos de la discoteca y tomamos el primer taxi que vemos. Vamos primero rumbo a la casa de Dix.

—Me castigarán, por un mes, que digo por un mes, por toda la vida (Dixie se reprocha).
«A alguien se le pasó la borrachera.»
—Lo siento mucho amor (dice Addison).
—(Dixie saca su móvil) mierda, tengo 20 llamadas perdidas. ¿Cómo no sentí el vibrador?
—Calma, todo saldrá bien (dice Avani).
—Aquí es (dice el taxista deteniendo el carro).
—Hasta mañana. Espero que todo salga bien con mi suegra (dice Addison).
—Gracias amor, pero creo que voy a estar muerta (Dixie retiene una carcajada).
—En ese caso déjame darte el último beso (Camila besa a Dixie, el taxista observa todo por el retrovisor).
—Te amo, adiós chicas. Adiós amor. (Dix se baja del taxi).

La siguiente parada es en mi casa, me despido de las chicas y me bajo del carro.
Entro cuidando de no hacer ruido. Camino sigilosamente hasta mi cuarto. A penas me acuesto en la cama caigo profundamente dormida.

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