VIII

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La joven siempre quería hacerse notar, pero ahora no quería algo de ahí, por lo tanto uso prendas y una apariencia inocente de una joven castaña con ropajes humildes, se las ingenio para adentrarse a la habitación donde el príncipe contemplaba el paisaje, solo, tan solo mirando sus dedos, el estaba tan sumergido en sus pensamientos que no noto la presencia de esa bella dama, no hasta que toco su hombro mirándola de reojo.

─¿No confía en mi? ─Le pregunto a la misteriosa joven quien en realidad era Alice, las sucubos podían cambiar de apariencia para seducir.

El menor estaba algo traumado con la manera de mirar de Alice, por eso la reconoció a pesar de tener otro cuerpo. La joven sólo se sentó en el balcón mirando hacia adentro.

─Unos orcos me dijeron que te estabas divirtiendo, ¿No has olvidado lo que le dijiste a Terizla? ─Al ver que el joven bajo su mirada lo tomo de la barbilla obligándolo a mirarla.─Si te portas mal te castigare como aquella vez que quisiste robar el orbe solo, ¿es lo que quieres?

Ante esas palabras el joven nego de manera inmediata, no quería ser castigado de nuevo, por su culpa aquel amigo de Lunox se hizo más fuerte.

─Jamás mentiría, además yo quiero que las cosas sean justas, que el imperio caiga y yo lo remodele─Esta vez se atrevió a mirarla a los ojos para demostrarle que no le intimidaba.

─Bien. Confiare en ti, pero te estare observando ─Al decir eso se desaparecio dejando un aroma a sangre, cosa que comenzaba a marear e incluso asquearlo, a pesar de que casi toda su adolescencia se habia alimentado de ella.

Había algo que Alice no le dijo. El no era completamente humano, la sangre demoníaca había consumido casi todo su cuerpo, por lo que tendría un desequilibrio transformándose según su estado de ánimo.

Otra cosa que también le oculto es que ella y el tenían diferentes planes para el imperio, Aurelius queria arreglar y purificar el imperio, mientras tanto Alice quería asesinarlos a todos y convertirlos en sus sirvientes.

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Habían pasado unos minutos cuando la puerta se volvió a abrir mostrando a su hermana mayor que lo miraba con una sonrisa.

─Hermanito. ¿Como te sientes? ¿Estas cómodo? ─pregunto mientras se acercaba a abrazarlo demostrándole su amor, por su parte el menor esta vez si correspondió.

─Si,gracias por preocuparte por mi... Uh... ¿Cual es tu nombre?─El no tenia ni idea de como se llamaba.

Silvana miro al menor con una sonrisa para después acariciar su cabello, ese era el mejor día de su vida. Después de todo no necesito acudir a esa biblioteca para curar a su hermano, pues el ya estaba "bien" y lo mejor es que volvió por su cuenta.

─Soy Silvana,Aure, tu hermana─le respondió volviendo a esconder su cuello en el cuerpo ajeno percibiendo el aroma a sangre putrefacta, quizás era por estar en el abismo.

Se alejo un poco para ir a la mesa de noche que se encontraba en el lugar para tomar una loción de esencia de flores, abrio el frasco y humedecio dos de sus dedos para acariciar gentilmente el cabello y cuello del pequeño príncipe.

Aprovecho eso para tomar entre sus manos el rostro del menor acariciándolo con la llema de sus dedos, se sentía tan feliz que las lágrimas volvieron a deslizarse de manera lenta por sus sonrosadas mejillas.

─Te protegere por siempre hermanito. Lo juro ─Dicho eso unio sus frentes no queriendo alejarse por temor a que fuera producto de su imaginación como las otras ocasiones, en las que despertaba sola en su cama con el rostro lleno de sus lágrimas,  notando que era un cruel sueño dejando un recuerdo amargo en su corazón.

Cuando se alejo lo pudo ver, el estaba sonriendo de una manera realmente bella, se ánimo a besar su frente para finalmente devolverle su espacio personal.

─Mañana hay que salir los dos con con 4 de los protectores del imperio, quiero agradecerles por traerte de vuelta ─Añadió con una voz animada, no llevaría a Tigreal ya que desde que se entero de unas cuantas cosas ya no estaba en buenos términos con el. ─¿Te parece bien?

─Yo...Y-Yo...─ El príncipe ya ni sabía que decir ante tal conmovedora escena que ablando aun mas su corazón, no sabia que era ese sentimiento, pero no quería verla llorar de nuevo, quería protegerla ─ Esta bien, seguramente sera divertido.

¿𝓠𝓾𝓲𝓮𝓷 𝓼𝓸𝔂 𝔂𝓸?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora