Estando en la cocina, termino de preparar el jugo de manzana. Al menos, eso es algo que puedo hacer sin tanto esfuerzo y con lo cual, Jared no se pone tan intenso.No me deja hacer nada. NADA.
¡Por dios! Ya me siento muy bien, me siento excelente.
Debe entender que solo me dio la arritmia por la impresión de ver a Zeta. Pero ya lo peor a pasado, estoy bien y sé controlarme. Ya sé lo que debo hacer y lo que no. El doctor me lo repitió más de cien veces antes de darme el alta hace unas horas.
¡Deberían darme un voto de confianza por lo menos!
Bueno, pensándolo bien y viendo de manera más razonable, es entendible la sobreprotección de Jared.
Esta no es la primera vez que él me ve así y ahora ya sabemos el porqué.
Tengo una condición cardiaca.
Más allá de Zeta y el dolor que su abandono me produjo, mi mayor problema siempre fue ésta condición, de la cual nunca sospeche y por la cual, ahora entiendo algunos malestares.
Quien diría, que gracias a la aparición de Zeta, mi mayor tormento durante tanto tiempo, ahora sabría lo que padezco.
Me vuelvo con la jarra de jugo en manos ya listo y la dejo sobre la pequeña isla de la cocina, me siento en uno de los taburetes junto a Jared y le sirvo un vaso de jugo, ya que él no para de mirar la jarra. Tal cosa me hace sonreír y cuando le entrego el vaso, casi me lo arranca de las manos.
Cuando el termina de tomarse el jugo, decido hacerle una pregunta que me ronda la cabeza desde que regresamos a casa hace ya, tres horas.
—¿Porqué Zeta no se ha ido?
Jared frunce el ceño y deja de mirar el vaso para mirarme.
—¿Cómo así?
—Sí. —Asiento— Sabes a qué me refiero. ¿Porqué está aquí? ¿Porqué nos trajo el?
Jared aspira con fuerza y vuelve a fruncir el entrecejo.
—Nos trajo porque cuando te desmayaste obviamente no podía conducir, te cargue en brazos todo el tiempo y ni siquiera pensé en mi auto. Estaba muerto de pánico. —Suspira— El inmediatamente corrió ayudarme y sin pensarlo te subí a su auto. Estaba igual de nervioso que yo. Ni siquiera sé como llegamos con vida al hospital, Zeta paso tres luces rojas del semáforo. En cualquier momento lo buscarán para multarlo. —Sonríe al decir esas últimas palabras, como si tal cosa le causará placer.
Asiento y trato de recordar alguna cosa, pero nada llega a mi memoria.
—¿Pero porqué sigue aquí? —Vuelvo a preguntar a lo cual Jared se encoge de hombros.
—Supongo que solo quiere cerciorarse de que estarás bien. Se siente culpable y con toda razón.
Asiento la cabeza comprendiendo su punto, pero luego, muerdo mi labio inferior y segundos después de estar analizando la situación, responder:
—Lo agradezco, de verdad, pero su presencia en nuestra casa me hace sentir incomoda.
Jared se cruza de brazos y ladeando la cabeza deja de mirar el mesón para encontrar sus ojos con los míos.
—¿Por qué? No parecía así en el hospital...
Me ruborizo al escucharlo decir tal cosa he inmediatamente un suspiro escapa de mí.
—Es diferente.
—¿Por qué?—Vuelve a preguntar y está vez con el ceño fruncido más de lo normal.
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Zeta & Jared - Dos Amores, Un Destino © (Pausada)
RomanceTres almas engendradas en diferentes partes del mundo, pero hechas con el mismo sentimiento llamado AMOR. Almas creadas por dios y la vida para hacer grandes cosas en este mundo tan podrido e incierto. Con el fin de amarse mutuamente sin control y s...