Capítulo 5

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Tres días después...

Jueves 10 de noviembre 2016

10:00 AM

Hoy tengo mi exámen con el profesor de física, así que ya voy de camino a la universidad en mi amada bicicleta.

Puedo sentir como el viento choca contra mi pelo, contra mi cola de caballo. La cual me gusta usar cuando conduzco mi bici. Me siento mas cómoda así que con mi cabello suelto porque así este no choca contra mi cara y por lo tanto, no me ciega la visión de la carretera y de los autos.

Siempre cargo un peine o cepillo conmigo, para que cuando llegue a cualquier lugar donde me dirija, pueda arreglarme mi pelo y por consecuente, soltarlo. 

Amo mis ondas. Son hermosas.
Y merecen ser mostradas.

Al llegar a la universidad y dejar mi bicicleta en su lugar, me dirijo al baño de chicas y hago lo ya mencionado. Me cepillo el cabello y quito cualquier pequeño enredo que gracias al viento se haya creado.

Retoco un poco mi maquillaje, el cual no es mucho tampoco. Más que lo básico ya que tengo la fortuna de tener una piel hermosa. Me cuido mucho y no me agrada exagerar cuando de maquillaje se trata.
Se que suena cliché, pero mi piel lo amerita, porque así como es linda también es delicada. Esa es la gran desventaja.

Así qué... Un poco de polvo compacto, rubor y algo de brillo en mis labios y ya estoy lista.

Salgo del baño y me dirijo al aula del profesor García. El cual ya esperaba por mí y al verme entrar, me indica que tome asiento e inmediato me explica como será el examen.

A eso del medio día, termino mi evaluación y salgo de la universidad para conducir mi bici de regreso a casa.  

Cuando llego, me dirijo rápidamente a la cocina para preparar el almuerzo.

Una deliciosa lasaña a la italiana y un jugo de manzana. Es el jugo favorito de Robert.

Mi mejor amigo, viene en camino para comer juntos. Pero decidí no esperarlo en la universidad ya que el saldría más tarde, entonces preferí adelantarme para hacer la comida mientras el llega y Robert estuvo de acuerdo. 

Al terminar de cocinar, me dirijo a la mesa donde vamos a comer para empezar a ordenar y en ese momento tocan la puerta. Rápidamente me quito el delantal y corro hacia la cocina para dejarlo en su lugar.   

Camino de regreso a la sala y al abrir la puerta de mi casa, mi amigo está tras de ésta con una gran sonrisa y una caja de Donas en las manos. 

—¡Traje el postre! —Esboza con alegría.

—Gracias. —Le sonrió de vuelta y con un gesto le invito a pasar. 

—Vamos a darle a esas calorías amiga.

Suelto una gran carcajada y Robert deja sus cosas en el sofá de mi pequeña sala de estar y camina junto a mí hacia la cocina, guarda las Donas en la nevera ya que nos gusta comerlas frías y luego me ayuda a servir la mesa.

—Esto huele delicioso. —El susurra mientras coloca el último plato. 

—Espero que sepa igual a como huele. —Susurro burlona.

Nos sentamos uno frente al otro e iniciamos nuestra oración en silencio, como agradecimiento por nuestros alimentos.

El termina lo oración antes que yo y puedo saberlo cuando siento el choque de sus dedos en la mesa.

—Apurale Letty. —Susurra— Esto huele de a muerte y ya alboroto a mi estomago del hambre.

Su comentario me hace soltar una carcajada impidiendo que diga mi adorado Amen.

Zeta & Jared - Dos Amores, Un Destino © (Pausada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora