Capítulo 3

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Pijamada

Toni llegó a casa emocionada, aunque había pasado tan solo dos días en los que no dormía en los brazos de la pelirroja la extrañaba demasiado. Esa semana con ella fue lo mejor y simplemente ya soñaba con repetirlo.

Entró en casa encontrándose con un completo silencio, no es que no estuviera acostumbrada, pero sentía que era diferente. Entró a la cocina y vio a Betty sentada en la isla con una taza de café en una mano y leyendo algunos papeles.

- Hola B - saludó la morena mientras abría la nevera y sacaba una jarra de zumo de naranja.

- Hola enana ¿Qué tal estuvo tu primer día? - Toni se sentó junto a ella.

- Estuvo bien.

- ¡Se nota! - respondió con sarcasmo.

- Tuve un examen de química y ¡se me da fatal! - se dejó caer dramáticamente sobre la encimera. Betty le acarició la espalda con una sonrisa divertida.

- Hasta pareces hija de Blanca Nieves con tanto drama - la pinchó.

- ¡Hey, que falta de respeto! - ambas se echaron a reír - ya, en serio, se me da horrible la química.

- ¿Por qué no le pides ayuda a Cheryl? Es muy buena en ese área - Toni levantó la cabeza.

- Ella ya me dijo que si quería me ayudaba - respondió tratando de  restarle importancia.

- Bueno, ¿Qué esperas?

- Me dijo que fuera a su casa a las seis y que si quiero me puedo quedar, si tu no tenías problema - Betty sonrió.

- No tengo problema, pero habrá que decirle a tu papá - la pelirosa asintió - vale, entonces ve a alistar las cosas en lo que yo te preparo la merienda - sonrió y salió de la cocina rápidamente.

Subió las escaleras de dos en dos hasta llegar a su habitación, cerró la puerta y tomó su teléfono para llamar a Cheryl. Después de dos timbres la morena contestó.

- Que oportuna - habló con la voz ronca.

- Solo llamaba - la pelirroja soltó un pequeño jadeo que hizo estremecer a la morena - ¿Qué estás haciendo? - preguntó curiosa.

- Pensándote - susurró.

- Cheryl - desorbitó los ojos - te estás... Estás... - tartamudeó.

- Me estoy dando una larga ducha... Mmm... - Toni tragó saliva, Cheryl siempre lograba descolocarla - ¿quieres saber que hago?

- No se - susurró.

- ¿De verdad... No... Sabes...? - una voz entre cortada en la otra línea aceleró sus palpitaciones, estremeció cada fibra de su ser y obvio, mojó sus bragas - ¿sabes que quiero?

- Mm-mm - la pelirroja soltó un pequeño gemido haciendo que Toni apretara sus piernas con fuerza.

- Tenerte aquí, entre mis piernas, como esta mañana - la voz comenzaba a hacerse cada vez más y más ronca - después que saliste por esa puerta... Tomé... Ahh... - un gemido fuerte salió de su boca - tomé... Mi bolso y vine derecho a casa por que por tu culpa quedé con muchas ganas.

- ¿Ganas de qué? - la pelirosa se sorprendió dejándose llevar por el juego de Cheryl.

- De ti... Nunca es... Suficiente contigo... Dios - cada vez se le hacía más difícil hablar - quiero que estés aquí moviendo esa hermosa lengua en mi clítoris... Ya te extraño... Mmm... Me voy a venir pensando en ti, en tu boca, en tu lengua... Aahh... en... tus... dedos - Toni quiso responder pero...

Mi dulce Toni // ChoniDonde viven las historias. Descúbrelo ahora