Kler
11:30. Las putas 11:30 de la mañana, el recreo por fin. Dios, las primeras tres clases se me han hecho eternas. Tener lengua con un profesor que no ha venido pero aún así nos hace la vida imposible, física y química e historia seguidas, un lunes no puede ser bueno para nadie.
Pero bueno, toca acostumbrarse supongo, y lo peor de todo -o lo mejor, no lo sé- es que no he podido hablar con Cole sobre lo que me dijo. Si fuera otra persona lo dejaría pasar pero con él no, quiero molestarlo un rato. Y si algo me ha enseñado vivir diecisiete, casi dieciocho años en este mundo, es que sé cuando alguien me miente, y Cole me mintió al decirme que no dijo "preciosa" sino que dijo "pesada". Cosa que me alegra, lo de preciosa, no lo de pesada, claro.
Me dirijo yo sola hacia la cafetería, y voy sola porque me he quedado a preguntarle al profesor de historia si los visigodos iban a entrar en el examen o no y para mi buena suerte, no entran. Pero bueno, eso no le interesa a nadie.
Al llegar a la cafetería veo a Nick, Mar, Klara y Cole sentados en nuestra mesa. Me acerco un momento a comprar comida y al final me decanto por un paquete de Oreos y, ahora si, me siento en la mesa.
— ¿Tanta prisa tenias que no me esperas ni para salir? —. Le digo a Cole, A Mar, Klara y Nick no les digo nada porque no me han esperado en la vida y sería una tontería no deciles nada en años y ahora sí, así que solo se lo digo a Cole.
— Es que tenía hambre —. Se excusa mientras come galletas de chocolate. Otra mentira, vamos bien. Me siento a su lado y me pongo a comer Oreos mientras me miera mal.
— ¿No me vas a dar ni una galleta? —. Me pregunta Cole.
— No, por mentiroso —. Le digo como si fuera una niña pequeña enfadada mientras le doy la espalda y me meto otra galleta en la boca.
— ¿Y en que he mentido ahora? —. Me pregunta con una sonrisa apoyándose en la mesa.
— Tu sabrás —.Le digo como una niña pequeña, otra vez, hoy quiero molestarle, igual que él a mi.
— Bueno —. Me dice volviendo a mirar para adelante como si nada hubiera pasado, desconcertándome completamente, cabrón.
— Eso, ignora mi drama, como siempre —. Le digo haciéndome la indignada, aunque en verdad me estoy divirtiendo bastante.
— Que sí venga drama-queen, ven conmigo, anda —. Dice mientras se levanta y a la vez cogiendo el paquete de Oreos que había dejado sobre la mesa.
— Eh, ok —. Le digo mientras me levanto y le sigo en dirección al pasillo principal.
Le sigo a lo largo de todo el pasillo y subimos hasta el último piso del instituto, al ser el único en todo Blackwood es el edificio más grande y con más pisos de todo el pueblo.
Al llegar al último piso veo que se mete en un aula en la que nunca había entrado y abre una puerta al fondo de esta. A la derecha de la puerta hay una pequeña escalera de incendios que lleva a la azotea. Es increíble que solo lleve aquí una dos semanas y ya se conozca este sitio mejor que la mayoría.
Subimos por la escalera y llegamos a la azotea, una vez allí veo que se apoya en una especie de pared rara y saca una caja de cigarrillos del bolsillo del pantalón mientras me lanza el paquete de galletas. Y por suerte para él,lo agarro al vuelo, si le llega a pasar algo a las galletas lo mato.
Lo peor es que no exagera.
Calla.
— No sabía que fumabas —. Le digo acercándome y sentándome a su lado, pero en el suelo.
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| Rey De Picas |
Mystery / ThrillerAl terminar la llamada, sin decir nada, se acerca a mí, se sienta en el suelo y me abraza. Ese día fue el principio del fin.
