-9- "No quieras saberlo"

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Cole

La verdad, no tengo ni idea de porque le he dicho que esta tarde íbamos a ir a mi casa, me salió sin más.

No entiendo que me está pasando, a penas la conozco de hace tres semanas, no debería ser así y menos después de lo de la última vez.

Pero ella no es así, ¿Verdad? Ok, ya sé que le voy a decir esta tarde, a lo mejor no debería, pero no quiero tener secretos con ella, es lo mejor que me ha pasado desde que llegué a este pueblo, y teniendo en cuenta que hay un asesino siguiéndonos, aunque no sepa que yo también sé de su existencia, tampoco es muy difícil encontrar algo bueno aquí.

Decidido, esta tarde le contaré lo que pasó, solo espero que no pase nada, de verdad que me importa.

Dios mío, Kler, ¿Qué me estás haciendo?

— Cole —. Me llama Kler en voz baja, dándome un pequeño codazo.

— ¿Mhm? —.

— ¿Estás bien? Estás como ido —. Me dice, normal, debe pensar que estoy loco.

— Estaba pensando —. Le digo intentando quitarle hierro al asunto.

— ¿En qué? —. Me pregunta para mi mala suerte. Mierda.

— En cosas —. Le digo, evitando el tema a toda costa.

— ¿Qué cosas? —. Me pregunta apoyando su cabeza en su puño, mirándome con una mezcla de curiosidad y diversión en la mirada.

Suena el timbre que indica que la clase ha acabado.

— En lo hermosa que eres —. Digo muy bajo, con el timbre cubriendo mi voz. Pero mirándola a los ojos directamente.

— ¿Qué has dicho? — Me pregunta ella, pregunta que no pienso responder, antes que nada el orgullo y no quedar en ridículo enfrente suyo, no quiero que se aleje.

— Nada —. Le digo levantándome de la silla para estirar un poco las piernas, estar tanto tiempo sentado me va a matar. Me quedo mirando la pared de enfrente apoyado en mi mesa.

— Se leer labios, idiota —. Dice Kler una vez se levanta y me abraza apoyando la cabeza en mi pecho, rodeando mi cintura con sus brazos.

Su metro sesenta y poco parece aún menos en comparación con mi casi metro noventa, la abrazo de vuelta poniendo mis brazos al rededor de sus hombros y apretándola más a mi.

Le doy un pequeño beso en la cabeza, a penas un roce, y apoyo la barbilla en su cabeza.

— Eh, parejita, ¿os apetece hacer algo esta tarde? —. Nos pregunta Mar, que se ha acercado a nosotros.

— Esta tarde estamos ocupados —. Dice Kler sin mirarla y sin moverse, de hecho, me abraza más fuerte.

— Ok, usar protección —. Dice mientras se aleja.

— ¡MAR! —. Grita Kler girando la cabeza bruscamente.

Yo solo me río mientras niego con la cabeza.

— Kler —. La llamo, ella me mira.

— ¿Qué? —. Me dice a la defensiva, sonrío.

— Pareces un tomate ahora mismo —. Le digo y ella me suelta enfurruñada y se sienta en su silla. Riéndome me siento también ya que el profesor de la siguiente hora ha llegado.

— ¿Te has enfadado? —. Le pregunto riéndome.

Ella solo me frunce el ceño y gira la cabeza hacia la pizarra en la que ya está escribiendo el profesor.

| Rey De Picas |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora