-8- "Bajo control una mierda"

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Kler

Una, semana, una maldita semana más sin saber nada del rey de picas, no ha vuelto a matar, no ha dejado otra nota, nada.

O por lo menos así era hasta hace unas horas, ahora mismo estoy mirando la televisión, son las siete y media de la mañana de la primera semana de octubre, mes en el que por fin cumpliré los ansiados dieciocho años.

Pero bueno, a lo importante, en a televisión están diciendo que han encontrado un nuevo cuerpo, a este no lo conozco personalmente pero dicen que era el hijo de la alcaldesa.

Pero lo importante para mí es que, en un árbol al fondo de la escena del crimen desde donde están dando el reportaje, -que por lo visto es en un bosque cercano al pueblo- hay algo pegado y, sorpresa, es una carta, de póquer, del rey de picas, mierda.

Solo espero que deje una nota, donde sea, saco el móvil mientras subo las escaleras en dirección a mi habitación -aunque mis padres no estén en casa, en mi habitación hay menos probabilidades de que un vecino o alguien de la calle lo escuche- para llamar a Cole.

Apenas termino de cerrar la puerta, y mi teléfono ya está vibrando en mi mano, y efectivamente, es Cole.

— ¿Has visto las noticias? —. Es lo primero que me dice al descolgar el teléfono.

— Hola a ti también eh, y sí lo he visto —. Buenos modales ante todo.

— Hola —. Responde medio riéndose, al recordar que el tema es serio deja de hacerlo. — ¿Están tus padres en casa? —. Me pregunta.

— Eh, no, ¿Por? —. Le respondo, hace una horas salieron al pueblo vecino para una reunión de trabajo o no se que.

— Estoy en tu casa en quince minutos —. Dice y me cuelga, tengo que enseñarle a tratar bien a las personas.

Vuelvo a bajar a la cocina para comer algo, que tus padres te despierten a las cinco de la mañana para despedirse y semi-amenazarte para que no hagas nada malo, es que si luego no puedes volver a dormir, te vistes y duchas y luego te enteras de que han matado a alguien es tu pueblo, casual, lo de todos los días.

Agarro una manzana del cuenco que hay al medio de la mesa y empiezo a comer, al rato agarro otra y sigo comiéndola mientras subo a mi habitación a por la mochila, me la cuelgo de la espalda y bajo, cuando bajo el último escalón escucho como llaman a la puerta de mi casa y abro dándole otro bocado a la manzana.

Cole al otro lado de la puerta queda con la boca abierta.

— ¿Estás comiendo fruta? —. Me pregunta.

— Obviaré el tono de sorpresa y lo dejaré pasar —. Le digo saliendo por la puerta, me giro para mirarlo y ver si me sigue.

— ¿No has traído el coche? —. Le digo haciendo puchero.

— No, creo que vamos a poder hablar mejor de lo del asesinato si no vamos a 60 k/h la verdad —. Me dice mientras empieza a andar, cabrón.

— Es verdad —. Digo más para mi que para él.

— Antes de nada, ¿Sabes algo de lo que pasó con Nick? —. Me pregunta, un par de días después de contármelo a mi se lo dijo a los demás.

— Sí, me dijo que su madre le había comprado un piso cerca del instituto a escondidas de su padre —.

— Ah, ok, de verdad que me jode mucho que no lo acepten en su propia casa por algo tan insignificante como eso —. Me dice mientras nos paramos en un paso de cebra al ver que está en rojo.

— Sí, es muy triste en verdad —. Le digo.

— Bueno, lo del rey de picas, ¿Sabes quien es el que ha muerto? —. Me pregunta en un tono más bajo.

| Rey De Picas |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora