Veintiuno de diciembre.

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No importa cuántas veces vea la foto de su boda, Louis está seguro que siempre va a llorar.

Justo como en aquel momento.

Se encontraba haciendo la limpieza de su hogar a pocos movimientos y a escondidas de Harry, el alfa no lo dejaba moverse para nada de la cama porque estaba en recuperación, pero sabía que no podía cargarle tanto la mano y dejar que él hiciera todo. Él cocinaba, recogía, hacia la despensa, bañaba al bebé y en algunas ocasiones se levantaba para cuidarlo, le ayudaba a ducharse y siempre rondaba cerca de él como una abeja alrededor de la miel para ayudarlo en cualquier situación que necesitara.

Ahora es consiente de lo mucho que Harry hace y ha decidido levantarse y sacudir, aunque sea a paso lento, pero al final de cuentas ya no sentirse tan inútil; además ni siquiera le duele tanto como esperaba, o al menos de eso intenta convencerse ahora que se encuentra de pie limpiando la chimenea, pero cuando toca el momento de levantar la foto de su boda para limpiar el polvo no puede evitar que sus ojitos se llenen de lágrimas completamente de felicidad.

Es increíble lo lejos que él y Harry han llegado después de tanta historia juntos.

Aquel día recuerda que todo fue precioso, se habían casado en un jardín precioso, estaban en primavera y las flores estaban en todo su esplendor, el sol brillante se reflejaba en el agua cristalina del lago, Harry había escogido un traje negro y una camisa blanca con encaje, llevaba sus rizos peinados en un moño e incluso llevaba sus uñas pintadas de color negro y solo los dedos anulares de color blanco. Él por su parte llevaba un traje blanco con toques dorados y una camisa negra, su cabello peinado adornado por una corona de flores y sus uñas iban pintadas de blanco y solo el dedo anular de ambas manos en color negro. Iban ridículamente a juego y todos lo habían notado, sin embargo, lucían preciosos.

Por todo el lugar había hermosas flores adornando e incluso el suave cantar de los pájaros los acompañaba. Fue una ceremonia tranquila y llena de fotos, pero aquella en específico era su favorita. Él estaba frente a la cámara con una gran sonrisa el rostro, Harry lo sostenía por la cadera con el pecho pegado a su hombro izquierdo, mirándolo a él con una sonrisa en el rostro. Los habían tomado desprevenidos, pero se veían malditamente bien y muy enamorados.

Aún si había pasado casi un año de aquello él se sentía tan emocionado como ese día tan especial.

"¿Louis? ¿Qué haces de pie?" Al escuchar la voz grave de su esposo brinco suavemente en su lugar.

"Yo... Estaba limpiando." Admitió limpiando sus mejillas húmedas.

"¿Y por qué lloras?" Despacio se acercó hasta él dejando en su camino las bolsas del súper.

"Es que ver nuestra foto me pone sensible." Le enseño la fotografía que miraba unos momentos atrás, Harry también sonrió.

"Te veías precioso ese día." Con cuidado de no lastimarlo lo abrazó por la cintura, dejando la foto entre los dos cuerpos.

"Tú también te veías muy guapo, Hazz." Recostó su cabeza en el pecho del mayor.

"¿Recuerdas la canción que bailamos?" Styles comenzó a mecer su cuerpo suavemente de lado a lado.

"Yo recuerdo toda nuestra boda." Subió sus pies a los de Harry, dejando que él guiará sus movimientos.

"Ese día me pisoteaste dos veces." Los dos se rieron, dejaron la fotografía de lado justo cuando el mayor de los dos comenzó el tarareo suave.

Los ojitos del más pequeño se llenaron de lágrimas otra vez.

"We're running through the garden... oh, where nothing bothered us...But we're still young, I always think about you... And how we don't speak enough..." Cantó en voz baja muy cerca del oído del omega, Louis hipo en un intento de contener las lágrimas. "No, we started... Two hearts in one home... I know, it's hard, we argue... We're both stubborn... I know, but oh..." Ambos se abrazaron con mayor fuerza como si eso fuera a fundir sus cuerpos. "Sweet creature, sweet creature... Wherever I go, you bring me home..."

"Te amo tanto, Harry." Sollozó bajito, el nombrado se inclino un poco más para besar la marca color plata que adornaba su cuello.

"Tú siempre serás mi hogar, Lou." Se besaron dulcemente sellando sus promesas de amor.

Christmas dayHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora