Cinco de diciembre.

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Harry ama a Louis más de lo que se ama a si mismo.

Es tan dulce, tan tierno, es adorable.

La forma en la que sonríe, en la que se expresa, cómo se mueve, absolutamente todo de él grita que es un omega precioso y perfecto.

Ama a Louis como los niños aman los regalos, como si su vida dependiera de ello, lo ama tanto que está seguro que le faltaran Miles de vida para poder expresarlo.

Lo ama aún si está triste, está enojado, cuando es feliz, cuando está dormido, lo ama embarazado, lo ama haciendo lo que sea que haga.

La primera vez que escucho de almas gemelas jamás pensó que fuera a encontrar la suya, mucho menos en un bar y después de una ruptura amorosa, sin embargo, agradece la forma en la que se conocieron porque gracias a eso están donde están.

Recuerda que aquella noche se sentía tan triste, para ser su cumpleaños no tenía ganas de salir en lo absoluto, uno no espera salir de fiesta cuando pasa por el duelo de una ruptura, por lo menos él no porque ya no era así, sin embargo, tenía dos amigos demasiado insistentes para dejarlo pasar.

Era un sábado primero de febrero y Louis se encontraba en la pista de baile festejando un concurso del trabajo que acababa de ganar. El primero en acercarse había sido Harry solo para beber, pero después de un par de copas juntos terminaron en el baño y posteriormente el departamento de Tomlinson.

Al principio habían quedado como algo libre, seguían con sus vidas y se ayudaban en el celo y ahí estaban, después de tres años de conocerse, sin siquiera formalizar una relación habían decidido casarse para después enterarse meses más tarde que Lou estaba en estado.

El festejo no era grande, ni siquiera la propuesta fue elegante y de eso sí que se arrepiente, le gustaría tener una escena bonita que recordar porque seguramente Louis odia pensar en su propuesta. Llevaban dos años como amantes, después de pasar un fin de semana juntos ayudándose mutuamente con los calores Harry lo soltó al amanecer como un comentario simple.

"Creo que eres el amor de mi vida." Mencionó medio en broma, medio serio, era una tirada al vacío de lo que sentía. "Cásate conmigo."

Louis se había reído. Tan cantarin y alegre como siempre. Styles se pregunto cómo le había para siempre lucir bonito.

"Eres un tonto, pero acepto." Se giró entre sus brazos para verlo de frente.

La respuesta le sorprendió tanto como la seriedad que había en sus rostro.

"Es en serio." Aclaró Harry para disipar las dudas de lo que estaba pasando.

"Y es en serio, Hazz." Le acarició suave las mejillas. "Hace un tiempo que siento algo por ti y no sabía cómo decirlo." Confesó Tomlinson con las mejillas sonrojadas.

"¿En serio?" La emoción en el rostro del alfa fue incontenible.

"Claro, bobo." Louis se rió entre dientes.

"¿Nos vamos a casar entonces?" El rizado se cernió sobre el pequeño cuerpo del omega haciendo por reír otra vez.

"Nos vamos a casar." Asintió con la cabeza despacio; segundos después Harry lo beso.

"¿Cuando nos casamos?" Preguntó cuándo se separaron.

"En dos semanas." El ojiazul peino los rizos del alfa hacia atrás, en un intento de que no le hicieran cosquillas en el rostro. "Solo con tu familia y la mía, nada más." Asintieron emocionados sumergiéndose en una lagunas de cobijas donde compartieron besos y caricias.

Harry no puede creer lo bien que se acoplaron y lo feliz que es con Louis. Todo lo que hacen se siente tan correcto que lo único que quiere hacer es llenarlo de amor y detalles, así que cuando pasa frente a una florería ni siquiera lo piensa demasiado para detenerse y comprar un ramo para su esposo.

"¿En qué puedo ayudarle, joven?"

"Solo estoy viendo, gracias." Le sonrió a la amable mujer.

No sabe mucho de flores, sin embargo, hay dos en especial que llamaron su atención.

Los girasoles y los narcisos.

Así que no lo piensa más y paga por su ramo antes de retomar su camino a casa.

"¿Y esas flores?" Es lo primero que pregunta Louis apenas lo mira.

"Son para ti, mi amor." Extiende hacia él el bonito ramo. Aunque es un regalo sencillo hace que las mejillas de Louis se coloreen.

"¿Estamos festejando algo?" Se atreve a preguntar un poco dudoso de haber olvidado una fecha importante.

"Claro que no, omega." Harry se rió caminando dentro de la casa. "Es solo que ví los girasoles y lucían tan bonitos y brillantes como tú." Lo atrapó entre sus brazos apenas dejó las flores en la mesita de la cocina.

"¿Y los narcisos?" Lo abrazo por el cuello para acercarlo lo más que pudo.

"En primera, sé que son tus flores favoritas." Beso sus labios con sabor a miel. "Y en segunda porque simboliza el renacimiento de mi alma junto a la tuya el día que te conocí, los nuevos comienzos que tendremos con nuestro bebé y la vida eterna, así como nuestro amor que es eterno." Explicó con amor, Louis lo besó de nuevo, esta vez con lágrimas cayendo por sus mejillas.

Nota: por si no sabían uno de los significados del narciso es el Renacimiento, la vida eterna y cosas nuevas. ❤️

Christmas dayHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora