Ocho de diciembre.

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Cuando la paquetería toca su puerta, no puede creer que realmente ya haya llegado su pedido.

Les ha costado un ojo de la cara, posiblemente es la cuna más costosa que encontró en internet, pero no importa. Harry accedió a comprarla y es lo mejor para su bebé. Es amplia, bonita, parece un nido y está fascinado.

Sin esperar más tiempo deja que los cargadores entren para dejar la gran caja en la habitación que destinaron para su cachorro, Louis rápidamente toma asiento en la mecedora demasiado agotado mientras observa a los alfas y betas trabajar en la construcción de la cuna hasta que su esposo aparece en la puerta del cuarto con el ceño fruncido y con el aura molesta.

"Hola, mi amor." Saluda tratando de levantarse lo más rápido que puede de la silla para ir hacia los brazos de su amado, quién inmediatamente lo envuelve entre sus brazos y besa su fuente de aroma. Louis sabe que está celoso por la forma en la que lo está abrazando.

"¿Por qué hueles a alfas?" Styles gruñe bajito con voz amortiguada. El tono grave contra su piel lo hace vibrar.

"Porque están poniendo la cuna, mi amor." Acaricia los rizos del mayor en un intento de tranquilizarlo. No es novedad que un alfa sea celoso con su omega, sobre todo si está en estado, sin embargo, Harry usualmente no se comporta así.

"No los quiero aquí, fuera." El gruñido esta vez vibra desde su pecho, no es muy alto pero sí lo suficiente para que los otros lo escuchen y detengan sus tareas.

"Alfa... Solo están poniendo la cuna." Presionó un beso en la mejilla del otro.

"No importa, fuera." Está vez fue directo hacia los extraños, mirándolos fijamente con notoria molestia, inmediatamente dejaron sus tareas y pasaron a retirarse. Louis camino detrás de ellos, sin embargo, fue detenido por su esposo. "Tu te quedas." Lo abrazo por la cadera pegando su espalda al ancho torso.

"Harry, voy a cerrarles." Explico Tomlinson dejando que las manos del rizado le acariciaran su redonda barriga por debajo de la camiseta.

"No me importa, no me gusta llegar y que haya otros." Ahí estaba otra vez esa vibración en el pecho, fuerte y territorial; su omega interno ronroneo.

"Está bien, Hazz, estamos bien." Despacio giró entre sus brazos para poder tomarlo de las mejillas. Esta vez las facciones del alfa parecían más relajadas.

"No quiero extraños cerca tuyo o de pecesito. ¿Y si les hacen algo? Me muero." La preocupación se palpaba en el aire, podía verlo en los ojos verdes de su esposo, lo sentía en la piel e incluso en el pecho, era un sentimiento puro, no era desconfianza o celos, era sencilla preocupación de no poder defender a su familia; el corazón se le enternecio.

"Lo siento, ¿vale? Fui muy confianzudo." Dejó pequeños y dulces besos en los labios del mayor hasta que el ambiente se calmó. "No se repetirá se nuevo, mi amor."

"De acuerdo." Styles asintió con la cabeza un poco más tranquilo. "Yo armaré la cuna." Decretó y sin darle oportunidad de rechistar dió medio vuelta y regreso a la habitación del bebé, listo para comenzar su trabajo.

Así fue como pasaron aquel día, Harry desarmo por completo la cuna y volvió a armarla solo por su orgullo animal de decir que él era un alfa proveedor y era capaz de construir lo que su pequeño necesitaba.

Louis no se atrevió a contradecirlo, lucía tan concentrado e ilusionado que prefirió no interrumpir y solo mirar desde la mecedora, sintiendo como su pequeño cachorro se movía, haciéndole sentir seguro, en calma.

Sintiéndose feliz con la familia que estaba formando.

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