"¿Lou? ¡Estoy en casa!" Harry anuncia cómo es costumbre cuando apenas cruza la puerta.
"Ya voy, ya voy." La voz de Louis retumba desde la habitación y es solo unos segundos después que el omega aparece en su campo de visión.
Styles se pregunta si algún día Louis dejara de lucir hermoso.
Lleva puesta una camiseta suya porque es lo que le ayuda a cubrir el vientre, unos pantalones de chandal y cómodas sandalias que no le queden demasiado justas por si sus pies se hinchan. Peino un poco su flequillo y seguramente utiliza algún bálsamo labial.
"Estás precioso." Es lo primero que se le ocurre decir haciendo que el contrario se sonroje.
"No es cierto, parezco una ballena embarazada." Ambos caminan los pocos pasos que les faltan para poder unirse en un abrazo; pecesito no tarda en removerse también en busca de atención.
"No, eres un omega precioso y luces muy embarazado, lo cual te hace más precioso." Despacio lo toma de las mejillas para plantar un beso en sus labios
"Es porque tú me ves con ojos de amor." Le saco la lengua en un gesto infantil, Harry sonrió.
"Posiblemente." Cedió el alfa. "Pero estoy muy seguro que todos te miran igual." Cómo era costumbre, se arrodilló frente al vientre del ojiazul para dejar un beso. "Hola, bebé, ya quiero tenerte aquí conmigo y poderte mimar, gracias por ser bueno con mami." Frotó su nariz contra la barriga antes de sentir la suave vibración del movimiento leve, pecesito yendo hacia él. "Te amo."
"Nosotros te amamos más, alfa." Louis llevó su mano a los rizos del otro para masajear su cuero cabelludo.
Más tarde decidieron salir a dar una vuelta y comprar bonitos trajecitos para su bebé.
Estaban ansiosos por tenerlo o tenerla entre sus brazos, consentirlo, cuidarlo, protegerlo, conocerlo. Estaban ansiosos por completar esa familia que tanto habían deseado y tanto esperaban.
