Catorce de diciembre.

1K 128 10
                                        

Últimamente hay más días malos que buenos y está harto de eso.

La última semana que ha pasado siempre que despierta tiene mareo, muchas ganas de ir al baño, todo le cuesta trabajo y llora por todo. Está cansado.

Son los días como ese en los que odia estar embarazado. Ya no lo quiere, solo desea abrirse él mismo la barriga y tener a su cachorro ya.

Está harto de sus pies hinchados, de no poder moverse, está harto de tener un bebé dentro de él pateando sus costillas cada vez más inquieto.

Odia con todo su ser esos días porque odia todo el proceso de su embarazo y después se odia a si mismo por odiar aquel bonito momento, así que naturalmente se pone sensible y llora hasta que Harry lo consuela y consiente demasiado, justo como en ese momento.

Ninguno de los dos estaba teniendo una buena mañana porque Louis apenas ha podido dormir siendo tan inquieto que no ha dejado que Harry descanse, discutieron un poco por la mañana debido al almuerzo, la despensa e incluso un poco más sobre el clima aún si eso era algo que ninguno de los dos podía controlar.

Más tarde Styles preparó la comida y después de comer juntos se acurrucaron en el sofá frente a la chimenea para ver la televisión.

Por la noche se acomodaron en el nido, abrazados uno del otro y envueltos en cobijas para alejar el frío del invierno.

"Hazz..." Fue un tarareo suave, Harry murmuro una respuesta entre dientes, demasiado concentrado en acariciar y hablarle bonito al gran vientre. "Si tenemos un omega, ¿lo querrás?" Enredo sus dedos entre los rizos chocolates.

"Por supuesto que lo querré, mi amor." Dejó un beso sobre la tersa piel, el bebé pateó la misma zona.

"¿y si es un beta?" El temblor en su voz era notorio, Harry dejó más besitos en el vientre del ojiazul, sobre cada estría que encontró.

"Lo voy a amar también, Lou." Suspiró frotando su mejilla cerca del ombligo del contrario. "No importa qué sea, niño o niña, beta, alfa u omega, es mi cachorro, Lou, jamás podría hacerlo menos." Dejó de prestar atención a la barriga para colocarse a su altura.

"¿Y me seguirás queriendo a mi?" El pequeño puchero que hizo le derritió el alma.

"Lou, yo te amaba antes de saber que existiría y te amaré en todas las vidas y dimensiones que existan." Besó con dulzura sus labios.

Era una realidad y una promesa.

"Te he amado mucho antes de que los dos pensaramos lo mismo." Presionó otro dulce beso. "Mis ojos se hicieron para admirarte, mis labios para profesarte todo el amor que siento por ti, mis manos para tocarte y alabarte, mis brazos para abrazarte, mi corazón para pertenecerte." Se acomodó a espaldas del omega, formando la cucharita grande. "Caminaría sobre fuego, agua o piedras solo para adorarte, mi amor." Atrajo lo más que pudo el cuerpo más pequeño hasta el suyo, casi en un intento de fundir sus cuerpos juntos. "Jamás podría dejar de quererte."

Juró en un tono bajito, pero que arrulló a Louis para caer en un profundo sueño entre los brazos del amor de su vida.

Christmas dayHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora