Despertó con el sol filtrándose por entre las cortinas y dándole de lleno en el rostro. Se giró buscando el despertador al otro lado de la cama, bien acomodado en la mesita de noche. Eran las 6:04am. Se cubrió la cara con una de las almohadas que tenía cerca. Apenas si había dormido unas cuantas horas y aunque quisiera seguir haciéndolo sabía perfectamente que no lo conseguiría. Tendría que levantarse y acomodar y limpiar y agh. Ya odiaba desde el campamento mestizo las inspecciones de limpieza ya que a duras penas lograba ordenar el desparrame de sus cosas. Recuerda que es por Nico, necesita a alguien que se encargue de él. ―Se dijo―Y aquellas palabras lo incentivaron un poco más. Se dispuso a barrer el lugar, luego seguiría con los muebles y por último acondicionaría el cuarto de servicio.
Después de varias horas sin descanso había finalizado con todo. Estaba realmente satisfecho con su trabajo. Sintió un vacío repentino en su pecho. ¿Qué haría cuándo estuviera ahí? El chico parecía odiarlo desde lo más profundo de su ser. ¿Podría con eso? Y si se resistía a su ayuda como siempre, ¿Qué haría? No podía responderse ninguna de sus propias interrogantes. Tenía miedo a fallar, a que Nico huyera y terminara acabando con su vida por otro de sus estúpidos descuidos. Debía construir una relación estable con él aunque no tuviera la más mínima idea de cómo lograrlo.
Había estado hablando largo rato con Annabeth sobre el asunto, no es que se hubiera negado pero tampoco le encantaba la idea. Podía entenderla, a él tampoco le gustaría que ella le prestara más intención a alguna de sus amigas en vez de a su novio. Pero estaba no había escapatoria, la vida de su amigo pendía de un hilo y sentía total responsabilidad por sus actos. Se aseguraría de cuidarlo hasta que se recuperara, luego lo dejaría irse y recompensaría a su novia por su creciente ausencia. Todo debía sucederse así y listo. No habría complicaciones por parte de nadie. Aunque tal vez no terminara todo color de rosa como lo esperaba. No conocía muy bien a Nico y sabía lo cambiante que podía llegar a ser de un momento a otro. En unas horas iría a buscarlo al hospital. Rogaba porque todo fuera bien.
Los días pasaban lentos e iguales, era difícil calcular el tiempo, era como estar en una especie de trance donde sólo se lograba ver pasar las agujas del reloj que acompañaban a la soledad desde la pared. Por las noches apenas lograba conciliar el sueño y gracias a esto portaba unas inmensas ojeras. Para estar internado su estado era aún más deplorable que el de un vagabundo. El cabello desgreñado, la piel blanquecina a falta del sol, la mirada perdida, la mente vacía. Quería irse cuanto antes aunque no supiera a donde ir. Se sentía caminar por calles que no llegaban a ningún sitio en particular. ¿Cuánto tiempo había estado pudriendo su alma en ese asqueroso lugar? No tenía la mínima noción del tiempo y eso le irritaba todavía más.
Se preguntó que habría sido de Percy. Había estado mal al tratarlo así pero ese era su escudo, su modo de defensa ante los demás, no tenía muchas opciones. Aunque quisiera actuar normal y prender que no pasaba nada no podía. Cada vez que lo veía un mar de emociones se le acumulaban dentro queriendo arrollar con todo y un inevitable nudo se formaba en su garganta. Aunque le costara admitirlo Cupido tenía razón; el amor puede hacerte increíblemente triste.
Sintió un rugido proveniente de su estomago. Desde que estaba allí no había comido lo más mínimo. La comida del hospital le repugnaba y prefería pasar hambre a ingerir tal cosa. Estaba harto de esa mierda de lugar, de esas enfermeras de mierda haciéndose las preocupadas por su salud como si no hicieran lo mismo con todos, de los exámenes, de las pruebas, de los sedantes y las drogas, de todo en general. El olor a desinfectante inundando los pasillos, las puertas abriéndose y cerrándose constantemente en el ala central, las camillas moviéndose entre multitudes de personas, llamadas, gritos, gente muriendo. ¿Cuánto tiempo aguantaría aquél infierno? Quería irse bien lejos y sabía que su única esperanza de escapar de aquella prisión recaía en Perseus Jackson. Se mantuvo inmóvil, con la mirada fija en el techo. Lo había visto tantas veces que hasta ya se le hacía familiar como si fuera lo último que fuese a ver en su vida.
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Drown
Fanfiction♦Precuela de Saving Me♦ En la noche del 25 de Diciembre Nico suponía pasar la noche con Percy cuando a éste le surge un imprevisto por el cual terminará yéndose. Resignado a pasar una Navidad en la completa soledad, tomó una decisión arriesgada que...
