Capítulo 8: Caminos

15 2 0
                                        

Iris

Marché aquel día sin girar mi vista hacia Harry. Se había quedado allí como una estatua, con la esperanza de que me arrepintiera. Las lágrimas amenazaban con salir disparadas de mis ojos, le había echado mucho de menos y el echo de tener que volver a separarme de él, me dolía el doble. Si quería acabar con Payton tendría que buscar aliados y como dijo mi madre, debía marchar hacia el sur en busca de Mormont. Por supuesto que el miedo me cohibía, nunca había estado fuera de Canmarl, mi vida se había basado en estar encerrada durante años en un torreón. Todavía me pica la curiosidad por saber cual era la razón por la que mi padre no quería que siguiera con vida. Me apenó su muerte, muchísimo, pero mi vida estaba ante todo y sin él, ya no corría tanto peligro. 

Atravesamos el bosque, hacía mucho viento, ya apenas se veían a los comerciantes y a Harry. Lancé un largo suspiro que llamó la atención de mi acompañante:

-¿Era tu novio?. 

Lo miré y preferí permanecer en silencio. 

-No piensas responder. 

-No tengo porque contestar a eso. Soy una mujer libre, Harry es... Me quedé dubitativa.-Un amigo.

-¿A los amigos los besas?. Frunció el ceño.

-¿Quieres que te bese a ti también?. 

Rodó los ojos. 

-Que cosas dices mujer. 

Nuestras miradas se encontraron y juré por un momento que sus mejillas estaban sonrojadas. Volvimos a estar callados al cabo de varios segundos, como dije, Edward era un chico de pocas palabras. Se dedicaba a observar y a escuchar, se le daba bien. Su caballo me adelantó un poco, estaba inquieto. Lo perseguí hasta ponerme a su altura. 

-¿Qué ocurre?.

-No sé por donde hay que ir, creo que nos hemos perdido. 

Abrí los ojos. Si permanecíamos más tiempo por estos alrededores, darían con nosotros. 

-Debemos seguir hacia algún lado, no podemos quedarnos aquí. 

-Ya lo sé. Pero tengo que saber hacia donde vamos, podemos meternos de lleno en la boca del lobo, ¿quieres eso?. Dijo molesto por mis palabras.

-Lo... lo siento. No quería ofenderte. 

-Pues deja de ser tan persistente. Se bajó del animal y caminó hacia un árbol. Lo dejó amarrado con fuerza y se sentó en el suelo con las piernas encogidas. 

Fui tras él, intentando de ser paciente. 

-Solo digo... 

-Ya te he oído, Diana, Iris o como quieras que te llames. Yo no debería de estar aquí. Me miró con los ojos oscuros. 

-¿Y crees que yo sí?. ¿Crees que quiero escapar de mi reino?. ¿Dejar a mi madre en manos de ese tirano?. La voz se me quebró.- No he tenido ni infancia ni adolescencia porque mira donde estoy, siendo cazada. Tendré que dormir, comer y estar de un sitio a otro. Tú podrás volver con tú familia pero ¿y yo?. Lo dejé con la palabra en la boca. Me dirigí al caballo y me subí a la montura.

-¿A dónde vas?.

-Lejos de ti, aún estás a tiempo de volver a tú hogar Edward. ¡Arre!. 

-¡Espera!. 

Vi como se subía al jamelgo y lo arreó tan fuerte que me alcanzó, tiró de mi haciendo que casi cayera redonda al suelo. Paré y me coloqué frente a él.

-Lo siento. No debería de haberte dicho toda esas cosas, es que cuando me enfado... Cogió aire para seguir hablando.-Digo muchas idioteces. Te ayudaré de verdad. Lo prometí.

Your Majesty (Volumen I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora