Iris
Observé el rastro de mi madre. Estaba sereno, no contemplaba ni una pizca de emoción. Sus ojos se quedaron petrificados. Como si hubiera pasado un ángel, todo quedó en silencio. Miré a Harry asombrada por aquella noticia. Mi tío Payton en palacio, ¿A qué se debía su visita?. ¿Sabría algo sobre mi paradero?. Harry nos miraba a una y a la otra, casi a la vez. Por sus gestos, estaba más nervioso y preocupado. Algo me decía que no iba bien y me lo estaban ocultando. Madre volvió a su despertar y se dirigió hacia la puerta. Antes de marcharse, se volvió hacia Harry:
-Quedaros aquí, cuídala como si la vida se os fuera en ello. Le adivirtió.
-Sí majestad.
Me miró de reojo y se fue sin decir nada.
-¡Madre!. Corrí hacia la puerta pero ya era demasiado tarde, la había cerrado bajo llave.-¡Madre por favor!.
-Iris. Harry me apartó.-No podemos hacer ruido. No pueden saber que estamos aquí.
-¿Pero qué ocurre?. Sollocé.-Estoy asustada.
-Tranquila. No debes temer nada aquí conmigo.
Me abrazó, apoyando mi cabeza sobre su pecho. Podía escuchar su corazón latiendo demasiado deprisa, no se si por mi presencia o por todo lo que estaba ocurriendo, pero sus palabras me fortalecieron:
-Voy a estar siempre Iris.
Delila
Corrí sujetando el largo de mi precioso vestido celeste adornado con algunas pequeñas Esmeraldas. Vi algunos guardias en alerta mientras me veían huir de aquella habitación. Sentía un dolor enorme en el pecho. Quizás hubiera muchas razones por las que la presencia de Payton estaba haciendo que me inquietara. No debía adelantarme a los acontecimientos. Él siempre ha sido un hombre poderoso y honesto, pero quizás muchas veces un opresor y eso me asustaba. Temía por Iris y su vida, no iba a volver a permitir que se quedara de nuevo encerrada en aquella torre, eso le partiría el corazón. Quizás huiría sin mirar hacia atrás, dejándome como si me hubieran clavado un puñal.
Volvieron a sonar aquellas trompetas de fondo, ya debería de estar entrando en palacio. Hay mucho murmullo fuera. Debía llegar al trono antes que él. No se en que momento acabé en el suelo, no estuve atenta a no pisarme el largo del vestido y tropecé dándome de bruces en el suelo. Apresuradamente me levanté como pude, ignorando el quemazón que sentía en las manos y rodillas. Solo me quedaban algunos metros para llegar. Podía oír sus pasos, resonaban una y otra vez en mi cabeza. Abrí la puerta y me volví a apresurar. Llegué justo en el momento en el que irrumpía en la sala.
Sus ojos oscuros, llenos de algo ambíguo penetraron en mi ser. Hacía varios años que no lo veía, desde que Iris era aún una niña. Se quedó tímido en la puerta, no avanzaba hacía mi. Sus ojos buscaban algo, quizás a la Delila de por aquel entonces. Estuvimos muy enamorados, el uno del otro pero no fue correspondido, Henrry tuvo que ser el legítimo rey de Poniente y debía casarme con él, aunque eso arruinara mi vida por completo.
-¿A qué se debe tu visita, mi querido cuñado?.
Tuve que ser yo la que tomara la primera palabra.
-He oído que mi hermano ha fallecido. Marchó hacia mi sosegado, con ganas de mantener una conversación.-Lo siento mucho.
-Quizás si no le hubieras hecho ir a esa batalla, él estaría aquí sentado y no yo.
-No creo que fuese mi culpa de ello. Vino herido pero no lo suficiente...
-¿No lo suficiente?. Le interrumpí.-Tenía un pulmón perforado. La herida era profunda. A simple vista no se veía pero los médicos... Me quedé absorta.-¿A qué has venido?.
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Your Majesty (Volumen I)
RastgeleIris de la casa Canmarl y futura heredera al trono, lucha por la superviviencia contra varios enemigos, el principal, su tío Payton A. de Canmarl, que hará todo lo posible por robarle la corona y convertirse en el rey de todo el lejano Poniente.
