Iris
Me desperté con los primeros rayos de sol envuelta en una pequeña capa de sudor. La noche no me había dejado conciliar bien el sueño. Mi cabeza no dejaba dar vueltas sobre todos los acontecimientos que habían estado ocurriendo últimamente. Haber llegado hasta aquí había sido un resultado valioso, el cual me generaba esperanza. Aunque todavía no estaba segura del todo porque por lo que he estado divisando, Bulgákov era una ciudad pequeña con un ejercito del mismo tamaño, por lo que no era lo suficiente para combatir contra Payton y acabar con su nuevo reinado. Tenía que realizar mi largo viaje hacia Mormont y encontrar nuevos aliados que se unieran y estuvieran dispuestos a ayudarme en nombre de mi familia. Mientras me levantaba de las sábanas recién puestas recordé el sueño que tuve. Más que un sueño, se había convertido en una pesadilla. Caminaba por el bosque de Canmarl sola, aturdida, escuchando el sonido de la naturaleza y algo asustada. Intentaba dirigirme al castillo pero todos los caminos eran iguales y no daba con la salida de aquel laberinto de árboles, hierbajos altos y ramas que causaban arañazos. Iba descalza, me percaté porque podía sentir la tierra bajo mis finos pies. Oí de pronto como alguien me llamaba en susurros. Giraba mi cuerpo pero no podía ver de quien se trataba.
-Iris.
Al torcerme de nuevo me topé con una mujer morena, una especie de hechicera. Sus ojos frondosos me recorrieron de pies a cabeza. Me quedé paralizada, como si de un hechizo se tratase. Caminó hacia mi con la mano suavemente levantada. Colocó su mano en mi mejilla, pude sentir su calor.
-Iris.
Pero no era ella quien pronunciaba mi nombre. Los ojos de ella se posicionaron en algo que había tras mi figura. Acto seguido levantó su dedo índice para indicarme algo. Me volví para tropezar con una mujer sin cabeza vestida de blanco.
-Iris.
-¿Quién eres?. Pregunté atemorizada.
-Iris.
Su voz me atraía, es como si fuese un canto hacia la salvación. Ya no me daba pavor ver aquella figura, al contrario, a medida que caminaba hacia ella, sentía paz. La mujer que anteriormente había visto, intentó impedirme que fuese hacia la decapitada mujer. Es como si hubiese lanzado un encantamiento que de pronto me impedía poder seguir avanzando.
-Iris, vuelve.
Volví a abrir los ojos. El sonido de alguien llamando a la puerta me devolvió del todo a la realidad. Me dirigí hacia ella aún en camisón de dormir. Con la esperanza de que fuese mis compañeros, abrí con cuidado de no ser vista en esas condiciones desde por la mañana temprano. Pero, me decepcioné cuando vi a Ewgina con una enorme sonrisa. Sentía que estaba feliz de tenerme allí. Me miró y entró sin permiso. Tampoco debía pedirlo, era su hogar y yo había irrumpido en él.
-¿Aún estás así?. El desayuno está servido y hay alguien que quiere charlar con vos.
-Lo siento, me he entretenido demasiado. Pensaba que estaba viviendo un sueño. Suspiré.
-Oh, querida. Me tomó del brazo y me llevó hasta el borde de la cama.-Escúchame, si es de extrema necesidad, puedes mandarle una carta a tu madre para decirle que te encuentras bien. Yo misma mandaré a un mensajero que se lo dará en persona.
-Te lo agradezco pero prefiero hacerlo cuando llegue a Mormont, le prometí que llegaría hasta allí y regresaría a casa.
-¿Sabes una cosa?.
Negué con la cabeza.
-Eres una niña muy valiente. Has pasado por mucho por lo que veo y estás aquí, sana y salva.
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Your Majesty (Volumen I)
RandomIris de la casa Canmarl y futura heredera al trono, lucha por la superviviencia contra varios enemigos, el principal, su tío Payton A. de Canmarl, que hará todo lo posible por robarle la corona y convertirse en el rey de todo el lejano Poniente.
