Capítulo 3: Huida

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Delila

Me limité a observar a todos los presente en aquella sala. Pensé que al menos se sorprenderían del fatídico final del rey de Poniente. Hice el papel de esposa destrozada y con rabia. Intenté pensar en Iris y en todo el daño que nos habían hecho a ambas. No se debería permitir apartar a una madre de su hijo o hija. Las lágrimas brotaron sin sentido alguno, la mayoría pensó que sería por Henrry pero en realidad eran lágrimas de alegría. Por fin iba a poder saborear la libertad. Ewan no apartó sus ojos de mí, me sentía intimidada por la mano derecha del rey. Sin verlo venir se levantó y dio un golpe en la mesa.

-¿Cómo se ha podido permitir eso?. ¡Tenemos a los mejores médicos!.

-La herida era muy profunda Ewan. El rey no era joven, tenía una edad...

-Aún le quedaban fuerzas para luchar. Hizo todo lo posible en esa batalla y vino herido de combate pero sin perder el honor. Apenas lo vi hace unas horas y estaba recuperado.

-¿Qué insinúas?. ¿Me lo he inventado?. Recé por todos los dioses que mis palabras fueran creídas.

-Yo no he insinuado nada majestad. Solo he dicho que me parece raro... nada más.

-El rey ha muerto y eso quiere decir una cosa. Miré a todos los presentes con la cabeza bien alta.-Que habrá que elegir a una reina.

-¿Una reina?.

Empezaron a cuchichear.

-¡Pero majestad!. Uno de los presente se puso de pie muy agitado por la situación.-No hay una reina, solo hay un heredero al trono y es Payton.

-Os equivocáis. Tenemos una heredera, mi hija.

-¡Esa niña está muerta!.

-Iris está viva.

-¡Traidora!.

Todos se pusieron de pie demasiado alterados y alzando la voz con varios insultos. Tenía que hacer algo al respecto, no podía dejar que nadie me volviera a pisotear. Estuve siendo la sumisa de un hombre al que creí haber amado con todo mi corazón pero me equivoqué, mi corazón perteneció a otra persona que por desgracia ya no pertenece a este mundo de insensatos.

-¡Callaos!. Alcé la voz.

Se hizo un silencio en la sala.

-No os permito que me habléis así, ¿lo habéis entendido?. Iris será proclamada reina de Poniente y de la casa Canmarl. He luchado durante años para que nadie la descubriera porque al rey se le metió en la cabeza de que no era su hija. Por favor... ¿Me veis capaz de serle infiel?. Rompí a llorar.-Tuve que abandonar a mi hija pequeña y hacer como si no estuviera, cuando las ganas de estar con ella y poder abrazarla me superaban. He llorado mucho y también he luchado para estar aquí hoy. Soy vuestra reina regente hasta que Iris cumpla los dieciocho años. Por el momento la trataréis como su majestad y no quiero que la desobedezcáis aunque penséis que vuestro ego como hombre esté dañado. Ahora... Bajé un poco el tono de voz.-Debo ir a preparar un funeral.

Miré a Ewan y le lancé una sonrisa.

Él me devolvió una mirada fría y rencorosa.

Iris

Contemplaba en silencio a Agnes recoger todas mis cosas. Me sorprendió que viniera sin avisar y menos aún sin decirme que estaba pasando. Permanecí sentada sobre las sábanas limpias de mi cama, con el corazón en un puño. Se giró varías veces y me tranquilizaba con una leve sonrisa.

-Mi pequeña Iris.

Anduvo hasta mi persona y se sentó junto a mi. Acarició mi mano.

-Te has convertido en toda una mujer.

Your Majesty (Volumen I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora