Harry
Oía el cantar de algunos pájaros. Eso me devolvió el conocimiento. Aún con los ojos cerrados intenté moverme, arrastré mis manos por el suelo, poco a poco iba tomando fuerzas. Abrí los ojos lentamente, sentía un dolor punzante en el rastro. Aquel grandullón se topó conmigo y no dudó ni un segundo en partirme la cara. Exhalé un largo suspiro y gimiendo me levanté del suelo, aguantando el equilibrio. No quería desvanecerme de nuevo. El cuerpo de los demás guardias permanecían sin vida en el terreno. Recogí mi espada limpia de la sangre de aquel chico y me dispuse a caminar, con la mano puesta en una de mis costillas rotas. Miraba a mi alrededor, no había nadie que pudiera acusarme de traicionar a Payton, otra vez. Me iba sujetando en cada tronco que iba divisando, apenas podía mantenerme en pie. Salí del bosque después de varios minutos caminando, había un silencio que me empezó a incomodar. Conseguí salir al encuentro de mi padre y los demás. Sus ojos se aterraron al verme con la cara y el cuerpo destrozado. Caminaba hacia él arrastrando los pies. Sentía muchos mareos y nauseas.
-Harry. Se acercó y me tiré a sus brazos.-Hijo, ¿Qué te han hecho?.
-Padre... Susurré.-He conseguido escapar. Los demás han muerto.
-¿Cuántos eran?.
-Unos cuantos. Mentí.-No se como he sobrevivido. Lo miré con un ojo morado e hinchado.-Necesito... descansar.
-Vamos. Los demás, volvamos, es mejor que Payton vea con sus propios ojos lo que ha ocurrido.
Subí al lomo del caballo con ayuda de algunos hombres. Mi padre se posicionó a mi lado, con el ceño preocupado. Le devolví la mirada e intenté sonreír, pero no por él, si no porque mi plan había salido a la perfección. Rezaba porque esta distracción los estuviera llevando muy lejos de aquí. Avanzamos de forma serena, algunos guardias vigilaban alrededor, temidos de ser atacados por los mismos que nosotros.
-¿Ella estaba?. Preguntó en un murmullo, para que los otros no oyeran nuestra conversación.
Asentí.
-No tuvo ningún pudor en atacarme. Dije con la voz rota.-Ella... los dirigía, era su reina.
-Harry. Te veo y dudo.
Giré mi cuello y fruncí el ceño.
-No dudo de que te hayan dado una paliza pero... ¿Iris hubiera permitido eso?.
Agaché la cabeza cabizbajo.
-Padre, no le quedó mas remedio, mis hombres iban a matarla si se resistía. Nos atacaron pero ellos ganaron. Escaparon a toda prisa.
-Ya sabes Harry, no quiero que caigas en la tentación otra vez de esa chica. Tengo miedo de que la estés protegiendo y desobedeciendo a tu rey.
-No se preocupe padre, he aprendido la lección. Gruñí.
Iris
El cuerpo aún seguía temblando. Mis manos agarraban la cuerda que sujetaba la cabezada del caballo. Me daban ganas de dar la vuelta y correr hacia el sitio donde dejamos el cuerpo mal herido de Harry. Él no se lo merecía. Podría haber muerto, si no llega a ser por Edward, Eforwic acaba con él. Ellos dos hablaban alegremente mientras yo permanecía en silencio, cautiva de mis pensamientos. Estaba aterrorizada por si algún jinete se hubiese encargado de seguirnos. Necesitábamos llegar a un lugar donde poner nuestras vidas a salvo cuanto antes.
-Iris. Sentí el aliento de Edward en mi nuca y me causó escalofríos.
Permanecimos en la misma situación. Eforwic se había quedado con mi caballo mientras Edward y yo viajábamos juntos. Podía sentir su cuerpo muy adjunto al mío.
ESTÁS LEYENDO
Your Majesty (Volumen I)
RandomIris de la casa Canmarl y futura heredera al trono, lucha por la superviviencia contra varios enemigos, el principal, su tío Payton A. de Canmarl, que hará todo lo posible por robarle la corona y convertirse en el rey de todo el lejano Poniente.
