Año 0 d.c.
Casa Canmarl
Mi madre siempre me contaba la misma historia. Decía que había nacido entre tormentas, tinieblas, una gran llovizna en otoño. No dejaba de repetirme que era la elegida para ser la sucesora al trono una vez que padre nos dejara. Adoraba a mi madre, era una mujer astuta, suspicaz, entusiasta, madre coraje, fuerte y soñadora. Me amaba con locura. Pero creo que algo había fallado dentro de ella cuando tenía la edad de seis años. Se derrumbó por completo la mujer a la que admiraba, se dejó engañar por el rey, mi padre, Henry de Canmarl, el rey que todo el pueblo aclamaba por sus valerosas victorias. Lo llamaban el rey justo, enviado y bendecido por Dios todo poderoso. Su actitud hacia mi persona cambió con los años, fue un padre ejemplar, un padre que toda hija quisiera tener. Me lo daba todo, y si hubiera sido preciso, hasta la vida. Pero algo cambió en él, no se si es la edad o que temió ser destronado por una mujer que su actitud fue despreciable hacia su hija. Discutieron, todos los matrimonios lo hacen, eran mujer y hombre, pero como ya os he dicho, no era una mujer y hombre parecidos a los demás seres, ellos eran diferentes. La noche que empezó mi pesadilla, aguardaba sentada en el pasillo a oscuras para no ser descubierta. Oía los gritos de mi madre, mientras mi padre, de una forma muy sosegada conversaba:
-¡Es tú hija!.
-Delila, no se hable más del asunto. No la quiero por mi reino. Decía. Oía sus pasos por la sala.-Me has traicionado, tú, mi mujer. La reina de todo esto.
-Te quería, de verdad que te quería, Henry. Sus llantos me retumbaban en los oídos.
-Mi querida Delila. Podía imaginarme a mi padre acercarse a ella, consolándola de su llorera.-Soy el rey justo y en esta ocasión debo serlo.
-Es solo una niña. Repetía una y otra vez.-Es solo una niña...
-No la quiero ver nunca más por aquí, querida.
En ese preciso momento, salí de mi escondite, asustada por sus palabras. Entré en la habitación dónde permanecían los dos junto a una gran fogata. Sorprendida por mi presencia mi madre se acercó para esconderme entre sus brazos.
-Me querida Iris.
-Madre... Los ojos se me llenaron de lágrimas.-Padre. Lo miré a los ojos. Por un momento vi compasión en ellos.
-Delila, llévatela. Dijo con aire de desprecio, señalando la puerta.
-¡No!. ¡Padre!. Elevé la voz, necesitaba una respuesta de porque aquel comportamiento.
-Tenemos que irnos, mi querida Iris. Me agarró fuertemente de la mano y me arrastró fuera de la habitación.
-¡Padre!. Me solté de sus garras y me fui hacia él. Lo abracé por la cintura y derramé mas de una lágrima, parecía una catarata, no cesaban.-Padre por favor. Subí mi cabeza para mirarle. Él bajó el cuello y se concentró en el iris de mis ojos, uno de color verde esperanza y otro diferente. Color verde mezclado con el marrón de la tierra. Optó por no decir nada, simplemente me cruzó la cara. Sentí tal dolor que me caí de rodillas, la mejilla me ardía.
-¡Iris!. Mi madre me cogió entre sus brazos y por unos instantes me sentí arropada.
-Madre... Susurré.
-¡Si la vuelvo a ver por esta casa... yo mismo la mataré!.
Aquellas palabras se me clavaron como puñales en el corazón. Sus palabras no dejaban de sonar en mi cabeza, ¡Si la vuelvo a ver por esta casa... yo mismo la mataré!. No tenía escapatoria. Madre corría por aquellos tenebrosos pasillos del castillo, bajó las escaleras de una forma audaz. Temía por mi vida y yo por la de ella. Terminamos en la cocina, una doncella mas joven y otra mas o menos de la edad de madre se acercaron a ver que ocurría.
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Your Majesty (Volumen I)
RandomIris de la casa Canmarl y futura heredera al trono, lucha por la superviviencia contra varios enemigos, el principal, su tío Payton A. de Canmarl, que hará todo lo posible por robarle la corona y convertirse en el rey de todo el lejano Poniente.
