Capítulo XXXI- 4 de julio I

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Los siguientes días los pasamos entre mañanas en la playa, comidas fuera y noches de fiesta. Hasta quedamos alguna vez con el grupo de universitarios de Pacific Park.

El día que Veronica cogió el avión, Jess y yo estuvimos algo tristes. Iba a ser el primer 4 de julio que no pasabamos juntas desde hacía 6 años.

Íbamos a quedar con Ross, Ethan, Ryan y demás para hacer una barbacoa antes. Al final las cosas se arreglaron y estábamos invitadas.

Entre Ethan y yo había habido más encuentros como el del sábado. No habíamos hablado de lo que éramos, no sabía cómo preguntárselo pero lo iba a hacer.

Era 4 de julio, en esa noche pasaban muchas cosas y Diego me llevaba pidiendo una cita desde el día que nos conocimos. Y la verdad, el chico me atraía.

- ¿Jo?- llamó Victoria a mí habitación

- ¿Si? Pasa- estaba preparándome para ir a comer con Jess, me tenía que contar algo y no la bastaba con hablar por teléfono

- ¿Puedes quedarte con Liam otra vez?

Levanté la vista del eyeliner que me estaba haciendo y volví a flipar con lo guapa que iba Victoria. Tendría que decirle a Jess que no podría quedar para comer pero me había comprometido a ayudar a Victoria.

- Había quedado para comer con Jess pero claro que puedo posponerlo a la tarde- dije sonriendo- Por cierto ¿Sabes que me muero de envidia cada vez que te veo así de guapa? Ojalá fuese yo así

- Muchas gracias, pero no digas eso de que quieres ser como yo. Eres mucho más hermosa de lo que yo lo he sido nunca. Puedo buscar otra persona que cuide a Liam si quieres, no te voy a hacer suspender una comida

- ¡No pasa nada! Además, yo fui quién se ofreció a hacer de niñera

- Vale. Se me ha pasado hacer la comida. ¿Puedes hacer tú algo?

- Sé hacer macarrones con queso. Me enseñó una muy buena cocinera no sé si la conoces. Victoria creo que se llama- dije

Cuando era pequeña me encantaba estar en la cocina ayudando a Victoria. Me seguía gustando, pero no sacaba el tiempo para ponerme.

- No me suena la verdad- dijo riendo- Macarrones con queso están bien y también puedes traer a Jess a comer aquí. Bueno si ella quiere.

Sabía lo que pensaba, su casa no sería suficiente para alguien de Puerto Alto como Jess. Aunque llevase siendo mi mejor amiga desde enanas y conociese a Victoria de toda la vida.

- Tú casa es perfecta. Ahora la llamo. ¿Seguro que no te importa?

- Ethan lleva trayendo a todo tipo de gente desde que tenía 12 años- dijo sonriendo

(...)

Habíamos comido, al final Jess vino aquí y me contó que sus padres nos dejaban su casa de San Diego para pasar allí unos días. Habíamos sacado buenas notas y además estábamos algo tristes por la marcha de Veronica. Siempre habíamos ido a esa casa en verano, pero esta vez se daban de nosotras como para dejarnos ir solas.

Era un plan perfecto, la playa de San Diego era perfecta y hacía unos años habíamos encontrado una cala en la que no había gente.

Así que estábamos tumbadas en el sofá viendo una película que había puesto Liam y cotilleando sobre nuestras cosas. Había maquillado a Jess con los tonos de la bandera, eyeliner rojo, blanco y azul y unas estrellas de los tres colores en lo alto del pómulo. Ethan había desaparecido por la mañana y no había vuelto, pero me había pasado la ubicación donde iban a hacer la barbacoa.

- Shhhh ¡Que es la parte más interesante!- nos dijo Liam, la verdad, no callábamos

Se oyó la puerta de casa, era Victoria.

-¡Hola chicas! ¿Qué tal habéis estado?

- ¡Hola! Todo genial señora Morgan

- Llámame Victoria hija, casi te he criado con Jo- dijo Victoria- además me hace sentir vieja- bromeó- qué guapa

- Me subo a preparar- dije yo, quedaba poco para que tuviésemos que irnos

Me decidí por unos vaqueros rotos y un top rojo, para ir a juego con la bandera. Lo combiné con mis zapatillas favoritas, las Nike Air Force 1 blancas. Me apliqué una capa ligera de maquillaje y me hice unas ondas ligeras en el pelo. Terminé con las mismas estrellas que llevaba Jess.

Cuando bajé Ryan estaba allí, había ido a buscar a Jess. Yo iría con Ethan y ella con Ryan. Ellos sabían a dónde teníamos que ir.

Así podría hablar con Ethan.

(...)

Llevábamos 10 minutos en el coche y todavía yo no había abierto la boca para nada más que para preguntar a dónde íbamos, y además Ethan no me había querido responder.

Parecía mentira lo lanzada que era para algunas cosas y lo cobarde que era para otras.

Contra Nuestras ReglasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora