Capítulo XLVII- Encerrona

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No me gustaba como estábamos, discutíamos por cualquier cosa pero el tema más recurrente era la universidad a la que quería ir.

Yo quería ir a la NYU, me alejaría de toda la mierda que tenía aquí, pero eso también conllevaría alejarme de Ethan, Jess, mis padres... Y de la gente que no dejaba de mirarme cuando salía.

Por otro lado la Universidad del Sur de California estaba aquí al lado, podría ver a todos cada fin de semana. También a todos los que tenían una mala opinión de mí gracias a la puta foto.

Estaba tumbada en mí cama, era la primera vez en semanas que no dormía con Ethan. Tenía una comida con su familia, Victoria quería presentar a su nuevo novio. Ya me olía yo algo cuando salía a comer ya arreglada. Me parecía maravilloso que hubiese rehecho su vida por fin.

Y nos hacía falta estar algo separados, pasar tanto tiempo juntos hacía que discutiésemos más.

Esta noche iríamos a cenar a un restaurante que abrían nuevo en Las Torres. Tuve una idea. Abrí el cajón de la lencería y miré el conjunto negro que me regaló Ethan hacía un par de semanas. No lo había estrenado porque no había encontrado una ocasión especial pero me daba igual, me lo iba a poner esa noche.

Tocaron a mí puerta, era mi padre.

- Pasa

- Jo me acaban de llamar de comisaría, el lunes tienes que ir a declarar. Ya han acabado con el papeleo

No sabía si esa noticia me aliviaba o me ponía más nerviosa, por fin declararía y me podría olvidar del tema. Hasta el juicio. Solo tenía que esperar tres días hasta el lunes.

- Vale ¿Me acompañarás no?

- Soy tu abogado además de tu padre, no te dejaría ir sola nunca- me sonrió

- Gracias papá

(...)

Ethan me pasó a recoger a las 7, puntual.

- ¡Hola!- le di un beso- ¿Qué tal la comida?

Soltó una carcajada por lo que había ido bien.

- Está saliendo con John Smith

- Tengo un vecino que se llama así

- Es que es tú vecino- se rió

- ¡¿El señor Smith?! Maravilloso- solté una carcajada- ¿Cómo así?

- Un día volvía mi madre a casa andando y la vio. Se ofreció a llevarla a casa y cuando llegaron no dudó en invitarla a comer al día siguiente- encendió el motor- Y ahí están, creo que aunque llevan poco tiempo es serio. Otros ligues no nos los ha presentado- rió, estaba contento

- Ojalá sean felices, Victoria se lo merece

- Sí, mí padre fue un cabrón

- ¿No has tenido nunca la curiosidad de saber qué es de su vida?- pregunté, nunca hablaba de él y ahora qué había sacado el tema lo tenía que preguntar

- Él tampoco lo ha intentado, además lo que hizo fue imperdonable

Tuve el impulso de preguntar por su historia, la real, no la que contaban por ahí o la que me habían explicado mis padres. Pero no lo hice porque sabía cómo iba a acabar.

Contra Nuestras ReglasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora