Capítulo XXXVII- *Aclaraciones*

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Ethan

- No sé, parecéis muy amigos- dijo Jo y yo me tensé

Aunque no me pareció que lo dijese de forma borde, simplemente lo dijo como un dato. Y ella no tenía la culpa de pensar así, según lo que había visto, yo pasaba para Nolan y nos llevábamos bien.

Pero no era exactamente así, desde que había vuelto, Nolan me había puesto a pasar droga como en los viejos tiempos. Aunque le había dicho que ya no lo iba a hacer más, siempre encontrábamos una excusa para hacerlo. Lo decía en plural porque yo también tenía mi parte de culpa.

- No todo es cómo piensas

- Pues explícamelo, tenemos tiempo- me miró a los ojos. Y no podía decir que no a esos ojos color avellana.

- Nolan y yo llevamos siendo amigos desde que éramos unos críos. Nos criamos en el mismo barrio y nos movíamos con las mismas personas. Acabamos metidos en las carreras y a partir de allí entramos a una banda. Estaba liderada por un tipo llamado Nate, eran de lo peor. Pero nos daban protección y el resto de la gente nos respetaba, todo era a cambio de unas cosas- ahí paré, respiré hondo y seguí. Habíamos tenido que hacer muchas cosas poco éticas para permanecer allí- Al principio solo robábamos alcohol y tabaco, pero empezaron los ajustes de cuentas a gente que debía dinero de la droga. Hasta que un día entregamos un paquete, no sabíamos qué era, aunque lo suponíamos. Cómo nos salió bien, seguimos haciendo lo mismo- ella escuchaba con atención lo que decía, haciendo alguna mueca cuando oía algo que no la gustaba

- ¿Alguna vez os pillaron?

- Una vez y, aunque en ese momento me dio igual, luego tuve que pagar las consecuencias- apreté los puños, tema delicado

Al verlo, me cogió las manos con las suyas e hizo círculos con sus pulgares para calmarme. Y sorprendentemente lo hizo.

Pillándome desprevenido me dio un beso, nuestras lenguas se enredaron y danzaban juntas mientras ella se colocaba encima de mí.

No me había esperado acabar así después de lo que había contado, pero yo estaba encantado de cómo se habían tornado las cosas.

Apreté su culo pegándola a mí y bajé mis labios por su cuello, haciendo que suspirase.

No aguantaba más con la ropa puesta así que empecé a quitarle la camiseta. Quedando ella en sujetador, bajé mis labios a sus pechos. Ella se aferró a mí pelo y bajó las manos a mí abdomen y levantó mi camiseta para quitármela.

Lo hizo de una manera tan erótica que se me nubló la mente. En ese momento de vacilación por mi parte, ella tomó el control.

Desabrochó mí pantalón y liberó esa parte de mí anatomía que palpitaba por estar en su interior. Yo hice lo propio con sus pantalones y acabé encima de ella.

Me encantaba hacerlo así, veía su cara perfectamente y, con su pelo castaño oscuro alrededor de su cara, parecía un puto ángel.

Rodeó mi cintura con sus piernas y entrelazó sus tobillos en mi espalda invitándome a entrar.

Lo hice de una vez, ella hizo una mueca. Aunque no era una persona que fardase de eso especialmente, sabía la longitud que tenía y que tenía que hacerme sitio cada vez que follábamos.

Gimió y esa fue mi señal para empezar a moverme.

Contra Nuestras ReglasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora