ByronA lo largo de mi vida conocí a muchas mujeres hermosas, con carácter, pero ninguna como Aikiara Chadburn. Cuando llegue al instituto escuche muchos rumores del regreso de la familia más importante en la cuidad, hablaban de los hermanos, su belleza, que ya no eran los mismos y muchas cosas más, después entre al salón y ahí supe porque tanta fascinación hacia ellos, tres hermosas chicas sentadas enfrente de mi escritorio, pero solo una me cautivo por completo, esa mirada azul y su actitud desafiante es lo que me tiene ahora tan distraído. Sus hermanos y ella dejaron de venir el resto de la semana y ahora estaba ansioso por volver a verla hoy.
Llegué al instituto más temprano de lo habitual, entre al salón, la vi, mi felicidad y nervios se convirtieron en fastidio, ¿Qué mierda hace aquí, pensé que le había quedado claro lo de la última vez?
—¿Qué haces aquí? —pregunto.
—Vine a desearte un buen inicio de semana, cariño.
—No me llames asi, salga de aquí, por favor.
—Claro que no. ¿Qué fue lo que paso? ¿no te gusto?
El peor error que cometí al regresar a Inglaterra fue meterme con Hanna Wilson, no voy a negar que es hermosa, pero me equivoque, está loca, después de eso no deja de acosarme, hable con ella y le dije que no iba a volver a pasar, que dejara de buscarme, pero se ve que no le quedó muy claro.
—Mira Hanna, no es que no me haya gustado, simplemente no volverá a pasar. Eres una chica hermosa y puedes tener a cualquiera, no te arrastres por nadie, ni mucho menos por mí.
—Es que yo te quiero a ti. Solo a ti.
—Soy tu profesor, esto no puede pasar.
Pero si fuera Aikiara no te importaría.
De repente escuchamos un carraspeo desde la puerta, cierro los ojos, cualquiera que fuera estoy seguro que escucho todo. Volteo lentamente hacia esa persona y me tenso de inmediato al ver a Aikiara. Hablando de la reina de Roma.
—¡Woow! —nos mira a ambos con una sonrisa —. Parece que tu vida por fin es interesante Hanna, lástima que te duro muy poco.
—Cállate, maldita zorra —dice acercándose a la pelinegra-. De una vez te advierto, no te atrevas a decir nada de lo que escuchaste o veras de lo que soy capaz.
—Me estas amenazando, ¿tú a mí? —se burla, empieza a reír, eso hace que Hanna enfurezca aún más—. Ten cuidado querida, parece que se te olvido quien soy.
—No, no se me olvida —esto es una mierda—. Sigues siendo la misma estúpida de antes.
Aikiara ríe, parece muy divertida con la situación. Empieza a caminar entre las mesas, me permito detallarla, lleva una falda negra a la mitad de los muslos, ¡esas piernas!, un top corto azul de encaje y botas negras. Esta mujer es una diosa.
—Puede que lo siga siendo, pero jamás me veras arrastrándome por un hombre —dice.
Miro a Hanna, está furiosa. Aikiara como siempre está tranquila, no emite ni una emoción en su rostro. Me pregunto cómo es posible que una persona pueda ser tan fría.
—Me largo —dice Hanna, saliendo rápidamente del salón.
Miro a la pelinegra que está a unos metros de mí. Su mirada me hipnotiza al instante, si supiera de todas las fantasías que tengo con ella.
—No me lo imaginaba de usted profesor —dice acercándose poco a poco.
—Solo fue una vez y fue un error.
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Deseos peligrosos
Mystery / ThrillerSolo tú y yo sabemos de los demonios que habitan en nosotros, ¿Sabes por qué lo sabemos? porque por muy enfermo que suene nos amamos.