Capítulo 8

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Aikiara

—¿Mis niños que tal las clases de hoy? ¿Siguen siendo los mejores estudiantes del instituto? —pregunta Carter Chadburn, nuestro abuelo.

Mi abuelo había llegado el mismo día que tuve la discusión con mi padre, llevaba tres días de su llegada y las cosas habían cambiado un poco respecto a la relación con mi padre, Carter nos defendía, hacia callar a Carlo cada vez que nos alzaba la voz y ahora nos encontrábamos cenando todos juntos.

—Nos ha ido excelente como todos los días y respecto a lo segundo, hasta la pregunta ofende —habla Noah.

—Si abuelo ¿Te puedes imaginar que hasta los vendedores de cocaína prefieren venderle a Noah en vez que a Maddox Burn? —cierro los ojos al escuchar la estupidez que acaba de decir Nora, tal parece que le gusta buscarnos problemas con Carlo. Volteo a ver a Asher, si las miradas mataran Nora Chadburn, hubiera dejado de existir hace años.

—¿Te estas volviendo a meter esa porquería? ¡Eres un maldito drogadicto! —grita mi padre mirando fijamente a Noah.

Me sorprendo al escucharlo decir eso, esperaba que me reclamara a mí y a Asher, que nos gritara porque permitimos aquello, pero su reacción fue totalmente opuesta, con el ceño fruncido miro a mi hermano, él está confundido al igual que yo; buscamos la respuesta a lo que pasaba y nos encontramos con una sonrisa cálida de parte de Carter, con eso lo entendía todo.

—Eres un completo inútil, nunca podrás ser el hijo que hubiera deseado —dice mi padre tratando de calmarse.

—No le digas eso a nuestro hijo, no seas tan cruel —mi madre dice mientras hacer el además de pararse algo que impide Carter.

—No te atrevas a levantarte Miranda, bien sabes cuales son las reglas de esta casa.

Nadie se puede levantar de la mesa si Carter Chadburn aún está en ella, es una falta de respeto y educación hacia su persona, así que nadie se atreve a hacerlo.

—No seas tan duro con ellos hijo, ellos merecen mucho cariño y amor, no gritos e insultos —dice mi abuelo calmado ante la situación —. Esa no es manera de educar a un hijo.

—No me digas que hacer con mis hijos, métete en tus propios asuntos! —mi padre se levanta de la mesa arrojando los cubiertos al plato ocasionando un gran estruendo.


...



Estoy en mi habitación, acabo de darme un delicioso baño. Me veo al espejo completamente desnuda, recorro mi cuerpo con la mirada, me percato de la marca morada que dejo Bastian en mis caderas cuando follamos, no lo negare ese hombre sabe lo que hace, su manera de tomarte hace que pierdas la razón, pero todo esto es un juego para mí. Le abrí las piernas rápidamente porque de esto se trata, que piensen que me volverán a tener como antes y cuando menos se lo esperen destruirlos como merecen.

—¿Contemplando tu bella anatomía? —me giro para ver a mi hermano.

—Ya sabes, necesito darme ánimos yo, sino nadie lo hará.

—¿Que nadie lo hará? No seas tonta Kiara, todo el mundo habla de tu belleza.

—Pero no me importa lo que diga todo el mundo, me importa lo que diga yo, mientras yo me ame, no importan los demás.

Me pongo mi pijama, consiste en un conjunto de seda color azul, me acerco a mi tocador para cepillar mi cabello.

—Noah se está cagando de miedo por lo que paso —dice Asher viendo por la ventana —. Nunca lo había regañado, todos los regaños no los llevábamos nosotros, ahora sabe muy bien lo que es pasar por eso.

Deseos peligrososDonde viven las historias. Descúbrelo ahora