Capítulo 5

121 29 1
                                        




—Yo... — JongIn no tenía claro qué cosa iba a responder a ChanYeol, sus emociones estaban a flor de piel y su cabeza hecha un lío con todas las cosas que estaba pensando y viviendo, por lo que hablar sería sólo decir una sarta de cosas sin sentido.

El alto seguía mirándolo con preocupación, y él no pudo hacer más que seguir llorando cuando sintió las cálidas manos en sus mejillas, devolviéndole aquellas imágenes a su cabeza que actuaban como flashback de alguna vida en el pasado, una vida que con cada situación que pasaba le convencía más y más de ser él mismo en una época pasada.

Aquel momento se rompió en cuanto unas risas se escucharon de forma escandalosa en dirección al vestuario, y fue entonces que JongIn se apartó del otro chico rápidamente, volviendo a poner distancia entre ellos y huyendo hacia las duchas que eran su destino inicialmente.

ChanYeol se vio incapaz de detenerlo porque fue de pronto acompañado por la presencia de otros dos chicos en el vestuario, que lo saludaron de paso y comenzaron a desvestirse para asearse al igual que él y JongIn lo habían hecho.

Frustrado, sabiendo que de no haber sido interrumpidos habría conseguido alguna explicación por parte del moreno, no le queda de otra que vestirse y tomar sus cosas para salir del recinto, sabiendo que no conseguiría nada más pues JongIn volvería a ser el chico arisco ante él una vez que saliera de la ducha.

No tenía idea de qué había gatillado ese actuar en el otro, pero sentía que había avanzado mucho más que con sus ideas de traer cosas del pasado frente a JongIn.

Cabizbajo, aunque con un atisbo de esperanza nuevo, caminó fuera para encontrarse con Kris, a quien no le comentó del asunto porque todavía no lograba comprenderlo del todo, y estaba agotado físico y mentalmente como para escuchar algún consejo o comentario al respecto.

Tomaron el transporte público comentando el primer día en sus respectivos clubes, estando de acuerdo en que su estado físico dejaba mucho que desear pues ambos sentían los músculos agarrotados, y lo único que lograron hacer al llegar a casa fue quitarse la ropa y comer las sobras del día anterior antes de caer rendidos en la cama hasta el día siguiente.








JongIn seguía algo tembloroso cuando consiguió salir de la ducha, ya habiendo calmado su inexplicable llanto, pero manteniendo esa angustia latente en su pecho.

Por Dios, no tenía idea de cómo o qué le diría a ChanYeol para excusarse por sus lágrimas, por lo que había decidido que lo mejor era evadir el tema y hacer como que jamás había ocurrido. Se sentía débil en todos los sentidos posibles, y solo quería llegar a su departamento para acurrucarse bajo las mantas, quizás pensar un poco en todo, llorar unos minutos más y dormirse para al día siguiente volver a ser el mismo de siempre.

KyungSoo lo acompañó al estacionamiento esa tarde, regalándole las primeras elaboraciones del club; un par de alfajores de maicena rellenos de dulce de leche que disfrutó durante todo el camino de vuelta a casa. Era la mejor parte del club al cual pertenecía su mejor amigo; comida gratis y deliciosa casi todos los días.

—Estás muy callado.

JongIn sabía que no pasaría desapercibido su estado ánimo para el más bajo, pues se atrevería a decir que KyungSoo lo conocía incluso mejor que sus propios padres y tenía alguna clase de poder sobrenatural para leer su mente, y a veces le asustaba lo bien que lo hacía.

—Tú me dices si me cuentas ahora, antes de que te vayas, o cenamos en tu casa.

Lo miró cuando dijo aquello, claramente sin darle tregua a escapar de la conversación que se avecinaba. Suspiró, y apoyando el cuerpo contra su vehículo, saca su teléfono buscando la aplicación de delivery para comida.

UNMEI [ChanKai]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora