De un día a otro Yuhi se entero de que su padre debía una gran suma de dinero al dueño de un conocido prostíbulo en Alemania, de un momento a otro estaba en otro continente, en otra cuidad, donde no hablaba aquel idioma y donde era obligado a trabaj...
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
El sonido de sus zapatos hacía eco por los pasillos, caminaba recto, con la barbilla hacia arriba y con esa mirada felina que tanto lo caracterizaba, se dirigió al vestíbulo donde había una maquina expendedora, de allí sacó una lata de café frío y unas galletas, estas ultimas las abrió y se metio una en la boca.
Decidió que era mejor salir del hospital unos minutos, sacando un cigarrillo del interior de su saco y un mechero para encenderlo, lo llevó a sus labios entre largas caladas mientras miraba a lo lejos, quizás las estrellas, quizás la luna.
Al terminarse tres tabacos regreso dentro y camino hacia la habitación con pasos mas lentos, como si no quisiera llegar a su destino.
Entró por la puerta y al notar que el pequeño estaba recostado decidio quitarle la bandeja de la cama, la dejo a un lado donde no estorbara y arropó bien al niño. Al terminar tomó asiento mientras miraba su móvil, sin dejar de mirar a Yuhi por el rabillo del ojo, sin embargo Yuhi se giró lentamente en la camilla, parecía que Arthem creyó que el se encontraba dormido.
—¿Ryon-Sama...? —Le llamó despacio, abrazando la almohada bajo su cabeza de algún modo.
—¿Cuando nos podremos ir...? No me siento cómodo aquí... —Balbuceaba bastante tímido, no sabía si podía solicitar aquello, pues aún no sabía que clase de relación podía tener ni que nivel de confianza podría haber.
—Yo también odio los malditos hospitales... Nos iremos mañana a primera hora ¿Vale?
El mayor dejó su móvil a un lado por un momento para acercarse y acariciar su mejilla suavemente intentando transmitirle un poco de... ¿Un poco de qué? Alejó la mano súbitamente como quien se arrepiente de acariciar una hiedra y se puso de pie.
—Duerme un poco. —Dijo antes de salirse de nuevo de aquella blanca e impoluta habitación.
Yuhi se había sentido tranquilo y completo ante aquellas caricias, era irónico pero se sentía seguro con el, si Arthem hubiera continuado un poco probablemente habría caído dormido en instantes Asintió y sonrió levemente, se sintió tranquilo con las caricias, extrañamente le dolió la indiferencia del mayor.
—Pero-... —La puerta de cerro, no había más que decir.
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.