Camino Incorrecto

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-Te amo, Keren.

Sus lágrimas recorrían su hermoso rostro, aunque él lo repitiera sabía la verdad, el problema es que yo lo amaba.

Se acercó a mí el joven de tez blanca, sus ojos verdes como la esmeralda brillaban por su conmoción. Pero sabía que no era cierto, detrás de sus vitrinas empapadas podía ver claramente que se sentía solo.
No era amor... Pero, el problema fue mi corazón.

No le respondí, ni le devolví su confesión. Estuve ahí mirando sus lágrimas caer y escuchando toda su charlatanería, sabía que sería él mi muerte...¡Joder! Aún sabiendo elegí morir.

Me di vuelta, suspiré profundo....

Y me fuí cómo pude antes de que me arrepintiera y volviera para entregarme en sus brazos. Es todo una ilusión, me decía a mi misma, no es real y sé que tenía razón.

Pero ya era tarde hacer ahora lo correcto para mí, debía pagar todos los destrozos que habían dejado, sería a la única que se cargarían como sacrificio. Necesitaban un culpable ¿Quién más lo pagaría? ¿Iría alguien conmigo?

Ya era tarde para pensarlo. Elegí esto y ahora debía pasarlo.

-Llegaste a tiempo - dijo Aleccia cargando el arma en sus manos deseando apuntarla en mí- ¿Pensaste que él te rescataría? Está conmigo.

-Lo sé- dije resignada- Siempre lo supe, ya hazlo rápido.

Ella sonrió complacida, ya apuntando con el revólver en dirección a mi obstinado corazón, sellé su sentencia arrodillándome ante mi agresor.

-Debiste elegir la oscuridad, Keren.

- Elijo morir si es para hacerle bien, así que hazlo- apresuré.

Podía ver la inseguridad en sus ojos, el mínimo temblor en sus dedos. Y supe que ella también estaba siendo probada, miré el cielo, las hojas de los árboles y las estrellas que estaban dando comienzo en pleno violeta atardecer, que sea esto lo último que mis ojos vean antes de morir.

Cerré mis ojos aceptando el final.

El gatillo fue presionado.

La bala no provenía de Aleccia, salieron mis lágrimas ya tendida en el suelo agonizaba en dolor soltando alaridos. Mi corazón no fue disparado, pero su pulso disminuía.

Comenzaba a tener sueño, y sabía que ya era hora de irse.
Aún escuchaba los disparos más de cerca.

[...]

-¡Keren!- grité, mis ojos vieron cómo tomaron su vida sin compasión, mi compañera...lo único que me quedaba en la luz siendome arrebatada-¡NO!

Corrí aunque a nuestro al rededor era todo un campo minado de asesinos oscuros peleando contra los hermanos de la luz, corrí hacia dónde ella se encontraba, lejos de todo esto.

Su dulce luz ya no resplandecía en su rostro, llegué tarde para salvarla. La tomé en mis brazos, se sentía tibia como si aún estuviera conmigo.

Mi hermosa Keren...

La apreté hacia mí con fuerza, no pude evitar el dolor dentro, la ira y la impotencia.
Acariciaba su cabeza y su cabello castaño que dibujaban su encanto, lloré acercando mi frente sobre el suyo.

Estaba muerta en mis brazos.

-No debe terminar así para tí-lamenté

Aún cayendo mis lágrimas sobre sus mejillas, recordé.

-¡Haré lo que sea!- grité al cielo -Devuelvela,por favor ¡Te daré lo que pidas!

Me volví a ella y supe que debía hacer para llamarla, tomando su cuerpo cargándola en mis brazos, me dirigí hacia el bosque de los olvidados.
Sabía del peligro que estábamos expuestos, pero olvidé a lo que venía al ver a la fallecida Keren y mi incompetencia por no llegar a tiempo.

Última EsperanzaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora