Desde que dejé mi tierra, mi hogar y mi nombre todo cambio para mi.
Mi destino comenzó siendo incierto, lo único que sabía era que tenía que luchar para poder sobrevivir en este mundo de hombres.
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El sultán había vuelto ya mandado un cofre lleno de joyas, las cuales también regaló a sus criadas y a las demás concubinas.
A su amiga de confianza, Huma, quién ahora ella en reemplazada a Nigara, quién se había ido el Palacio al ser una mujer libre junto con su esposo, le regaló una pequeña tiara.
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Al palacio llegó la antigua nana del Sultán, quién era una mujer bastante mayor, pero agradable que se encargaba de la educación de las criadas. Su nombre era Afife.
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Ella era la que la aconsejaba, era una mujer muy inteligente y justa, recién regresaba al palacio Por qué la víbora, permitido casarse con el hombre que amaba cuando era príncipe.
Ahora mandaba a una chica por mes a los aposentos del Sultán y se encargaba de que los alimentos y bebidas que pasaban por él fueron revisados por Affife.
Mandar a mujeres con el sultán evitaba una posible levantamiento en el harén, las mantenía al margen y no la llamaban bruja, cosas que sabía que había sucedido con Hurren Sultan, esposa legal del Sultán Suleiman.
El sultán había vuelto ir a campaña para la guerra contra el reino de Italia, donde había llevado sus a primos y había dejado a cargo del imperio por primera vez al príncipe Mehmet.
El príncipe mehmet y la sultana ayse habían vuelto al palacio por el tiempo que iba a durar la guerra.