¹

3.9K 360 95
                                        

Una pelinegra que dormía placidamente se despertó de golpe de la cama tras el sonido de su despertdor. Despertó frustrada y molesta porque su sueño no se había concluido y no había podido descubrir el nombre de la chica de sus sueños.

Otra vez repetía el mismo fragmento incompleto  de un recuerdo que hace años vivió, era algo que deseaba mucho recordar, pero por alguna razón aún no podía y eso la molestaba mucho. Se suponía que había decidido dejado de intentar recordar su pasado debido a las memorias incompletas para no frustrarse más y seguir con una vida nueva, sin embargo ahí estaba ese sueño que no la dejaba en paz.

—¡Maldición! Otra vez ese sueño y sigo sin saber quién es esa chica o porqué lo sigo soñando —se frotó la cara frustrada—. Si tanto te amé... ¿Por qué no puedo siquiera recordar tu nombre?

Hace unas semanas atrás en una de sus carreras de motocross, tropezó con una hermosa mujer de hermosa voz, hermosos ojos y hermosa sonrisa que le sacó hasta el aire. Era una castaña algo bajita (un poco más que Jisoo), con un lunar cerca de su párpado izquierdo; tenía una mirada felina muy atractiva, sus ojos marrones oscuro, y lindas mejillas redonditas que resaltaban su sonrisa gomosa. A su perspectiva, era la mujer más bella que había visto... o bueno, al menos que recuerda haber visto.

Desde que vió a aquella mujer, su extraño sueño de hace seis años. Un recuerdo sobre quien alguna vez fue el amor de su vida, reapareció, solo que ahora el recuerdo de ese amor se encontraba distorsionado y borroso.

Le parecía bastante curioso tener específicamente solo ese sueño, ya que meses después del accidente automovilístico en donde perdió la memoria y se olvidó de muchas cosas o se difuminaron sus recuerdos, decidió dejar todo al pensar que sería lo mejor para su hermanita que quedó traumatizada. Conforme rehacía su vida, ese recuerdo se iba volviendo distante hasta no aparecer más, hasta ahora.

El accidente fue provocó la muerte de su padre viudo, por lo que Jisoo tuvo que hacerse cargo de ella y de su hermana menor, quien a causa de un traumatismo quedó en silla de ruedas. Fue algo difícil de superar para las hermanas Kim, puesto que la mayor no recordaba algunas cosas y aún así tuvo que cuidar de la menor que se enfrentaba a la perdida de su padre y su capacidad para caminar.

Durante esos años Jisoo y su hermana Rosé se mudaron a Japón durante un tiempo gracias a su entrenador que pudo apoyar económicamente a las chicas mientras la piloto mientras encontraban esa estabilidad. Sin importarles mucho lo que estaban dejando atrás. 

Finalmente, después del primer año lograron superarlo gracias el esfuerzo y talento de Jisoo como practicante piloto de motocross. Pudieron salir adelante por el costo de olvidar el pasado de las memorias incompletas que tenían.

Y ahora Jisoo se enfocaba en disfrutar del presente haciendo lo que más ama: ser una reconocida piloto de carreras y acrobacias de motocross, con ayuda de quien fue su mentor y la motivación de su hermanita. Su dulce hermana, decía que es fan número uno y presidenta del club de fans de "La bestia velocista", como muchos la apodan.

Una vez pudo recomponerse de su frustración por aquel recuerdo fragmentado, Jisoo se levantó cansada para dirigirse a la cocina en donde ya se encontraba su hermana de dieciséis años desayunando.

—Buenos días ardillita —saludó a su pequeña hermana revolviéndole su cabello.

—¡Ya! Deja de hacer eso. Me acabo de peinar —se quejó intentando acomodar su cabello desordenado.

—Con que humorcito amaneciste Rosie. ¿Por qué estás tan gruñona?

—Hoy Lisa me invitó al parque después de la escuela. Dice que me quiere mostrar los nuevos trucos que aprendió con su patineta. Quiero estar linda para cuando nos vayamos a reunir con los demás, así voy a destacar y Lisa me va a prestar más atención a mí —aseguró con mucha confianza—. No quiero que arruines mi peinado.

¿𝙼𝚎 𝚁𝚎𝚌𝚞𝚎𝚛𝚍𝚊𝚜? [𝙹𝚎𝚗𝚜𝚘𝚘 (𝙶!𝙿)]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora