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Rosé suspiraba triste por quinta vez en el día con mucho pesar. Había ido al parque junto a Lisa y algunos amigos como acostumbraban a hacer para patinar y pasar el rato. Sin embargo su día se vio estropeado cuando una chica con la que Lisa chocó accidentalmente en la skate, le robó toda su atención.

Ahora ambas estaban practicando trucos en la patineta, mientras que Rosé se encontraba algo apartada de los demás pasando completamente desapercibida.

—Como quisiera no estar rota —miró con lastima sus piernas—. Así me estarías enseñando a mí y nos divertiríamos solo nosotras.

Rosé se cansó de ser ignorada por Lisa y se fue a buscar a su hermana para irse de ahí. Ni siquiera se molestó en despedirse de su mejor amiga, solo se fue sin decirle nada a nadie. 

Por su lado Jisoo y Jennie estaban detrás de un árbol en la zona menos frecuentada del parque para poder disfrutar de un momento privado en donde las personas que pudieran reconocer a Jisoo no molestara ni llamara la atención de la prensa.

Tardó un poco, pero logró encontrar a su hermana y a su tan admirada Nini. Sin embargo, encontrarlas, fue más desagradable de lo que pudo haber imaginado.

—Agh eso es asqueroso, estamos en un parque público Jisoo —dijo completamente asqueada.

Las mayores se sonrojaron, pero a la vez sonrieron al ver a la castañita. Les había traído el recuerdo de todas las veces en las que una mini Rosé de entre cinco o siete añitos interrumpía sus sesiones de besos.

—Solo nos estamos besando, ¿Qué tiene eso de malo? —se quejó Jisoo.

—Que están siendo demasiado cursis —murmuró incómoda.

—Lo sentimos ardillita, estar con Jisoo hace que se me olvide lo que me rodea —confesó Jennie algo sonrojada.

Ante esas palabras inevitablemente Jisoo suspiró bobamente, atrapando en un cariñoso y tierno abrazao a su novia, para después llenar de besos su rostro, provocándole risitas a la doctora. Rosé no hizo más que carraspear, sintiéndose peor por tener que matar aquel momento romántico que disfrutaba su heraman con su novia.

—¿Qué pasa bichito? —Jisoo se preocupó por el semblante desanimado que mostraba su hermanita.

—Nada... solo que me siento un poco mal, ¿Podemos ir a casa?  —desvió la mirada hacia su regazo, donde tenía sus manos apretadas en sus puños.

—¿Qué tienes?, ¿Te duele la cabeza?, ¿La espalda? Si es algo así podemos ir al hospital. Yo misma te revisaré Rosie —se apresuró a decir la doctora, preocupada de que pudiese ser algo más grave.

—No es nada, solo quiero descansar y ya —murmuró algo tímida.

—Entiendo... ¿Y Lisa? Siempre está detrás de ti como perrito guardián —preguntó Jisoo.

—Dijo que se quedaría a practicar un poco. Ya me despedí de mis amigos —mintió.

—Mmmm, bueno, si ese es el caso, entonces vámonos, de igual forma quedé de verme temprano con Soojin en casa.

Jennie frunció el ceño. No le gustaba estar en presencia de esa mujer, la hacía sentir como si fuera una amante o una rompehogares a pesar de que su de que su relación era falda.

—¿Para qué?

—Tranquila Jendeuk. Solo vamos a hablar sobre nuestro contrato y buscar la manera en la podamos deshacernos de este estúpido arreglo.

—¿Y estás segura de que tener a tu novia falsa y a tu novia real en la misma casa sea buena idea? —Jennie miró no muy convencida a Jisoo.

—Yo sé que será raro, pero ya verás que es una buena idea en realidad. Si nos llegaran a seguir los paparazzis y ven que tenemos una buena relación con Soojin, las cosas saldrán aún mejor —dijo segura—. Confío en lo que me dijo mi abogada.

¿𝙼𝚎 𝚁𝚎𝚌𝚞𝚎𝚛𝚍𝚊𝚜? [𝙹𝚎𝚗𝚜𝚘𝚘 (𝙶!𝙿)]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora