²⁵

2.1K 185 73
                                        

Después de casi dos horas de angustia su cuerpo no aguantó el agotamiento y terminó por desplomarse y caer dormida. Al cabo de cinco cuatro horas despertó sintiendo el frío de la noche y el cantar de los grillos.

Suspiró triste al recordar el porqué está ahí, deseando desde lo más profundo estar en un sueño y despertar solo para encontrar a un lado de ella a su hermosa novia.

—Hola —alguien saldó casual, tomando asiento a su lado—. ¿Edtás bien?

La persona que pasaba cerca de ahí era nada más y nada menos que una niñita de cuatro años, la cual al escucharla, no dudó en acercarse a ver si estaba bien. 

Jisoo volteó algo asustada de encontrarse a una niña tan chiquita en medio del bosque, pero decidió no hacerse locas ideas. 

—No realmente.

—Si... lo noté. Gritas mucho y ladtimaste a las pobres plantitas —formó un puchero—. Ellas no te hicieron nada para que las maltrates así.

—Escucha mocosa, no estoy de humor para que me regañen por unas estúpidas plantas —gruñó— ¿Dónde están tus padres? No deberías estar a fuera a estas horas.

La pequeña niña bajó la mirada triste.

—No tengo papás, ellos están muertos. Solo tengo a mi hedmano. Ambos estamos en el orfanato, pedo me edcapo para pasar tiempo sola —admitió con simpleza—. Yo también vengo a gritadle a las cosas para no gritadle a las personas.

Jisoo observó con incredulidad a la niña. Realmente no se esperaba esa respuesta. Ni mucho menos que alguien así de pequeña pudiera escaparse tan fácil.

—A veces vengo aquí porque siento que este río es mágico —sonrió atrapando una luciérnaga entre sus manos—. Todos los días le pido que me ayude a mi y a mi hermano a encontdar una familia que nos ame mucho, pero creo no doy la única que conode este lugar.

Nuevamente la mayor sintió que lloraría apenas se imaginó lo duro que debía ser para aquella niña vivir sola con su hermano en un lugar no muy seguro cálido.

—Me debes una —sonrió dando a relucir que estaba chimuela—. Te estuve cuidando mientras tu dormías.

—¿De verdad? —también sonrió enternecida por la pequeña.

—Sipi —dejó ir a la luciérnaga que había atrapado—. Nadie tan valiente como yo hadía una guardia tan buena. 

Jisoo soltó una pequeña risa. Aquella niña era algo orgullosa.

—¿Ah sí?

—Sí, a veces duelo cuidar a mi hedmano cuando duerme porque otros niños lo moledtan.

—¿Cómo te llamas mocosa? —le revolvió el cabello

—Solo soy Yeji, al igual que mi hermano Hyunjin. El es mi gemelo, pero yo doy más lidta y fuerte —se distrajo un poco para luego volver su vista a la adulta— ¿Y tú pod qué estabas triste?

—La vida es una mierda con algunas personas, y bueno, yo soy una de esas personas —se dejó caer sobre el frío pasto—. Tengo muy mala suerte y me pasan muchas desgracias.

La menor la imitó y comenzó a jugar con sus pies.

—Yo también debo serlo entondes —habló la niña—. El otro día iba caminando feliz podque el orfanato nos trajo pizza, pero me caí y se me cayó mi rebanada. Fue lo peor, lo juro —llevó sus manitas exasperada—. Aunque después mi hermano me dio la mitad y ya no tuve tanta hambre.

La pelinegra sonrió melancólica. En verdad desearía volver el tiempo y disfrutar de sus momentos a lado de Jennie cuando ambas solo eran unas adolescentes revoltosas. Extrañaba fingir ser una chica torpe, para que así Jennie la cuidara.

¿𝙼𝚎 𝚁𝚎𝚌𝚞𝚎𝚛𝚍𝚊𝚜? [𝙹𝚎𝚗𝚜𝚘𝚘 (𝙶!𝙿)]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora