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El tiempo avanzaba, y todos los invitados a la fiesta de despedida del realizador Sakamaki ya habían terminado de llegar. Tras los saludos y las presentaciones iniciales, se dio paso a la formación de varios grupos de conversación, provocando que el aire de la sala se llenara con el sonido de todas aquellas voces. Intentando evitar atraer la atención sobre ellos lo más posible, Irene y Amuro se movían de un lado a otro por la habitación, mientras observaban a todas aquellas personas.

- Realmente no se puede negar que el señor Sakamaki era alguien importante... - mencionó Amuro de forma casual, a la vez que pasaban junto a un grupo de cuatro hombres que se reían estrepitosamente, mientras vaciaban sus copas de champán. El rubio les dedicó una mirada de reproche. ¿No se suponía que debían estar triste por el fallecido? - Han venido tanto presentadores de televisión como un gran número de caras públicas importantes...

- Si, hay muchas celebridades... - le dio la razón Irene mientras echaba un vistazo rápido a algunos de los rostros que les rodeaban. En realidad, no era muy aficionada a leer revistas o ver programas sobre el mundo de los famosos, pero Sonoko si que era una apasionada, y a ella no le importaba escuchar a su amiga cuando estaba deseando contarla las últimas novedades. Gracias a eso, descubrió que conocía a más de aquellas personas de lo que creía en un principio  - Aquella es la ganadora del premio Naomoto, la escritora Mika Nanjo. Oh, y junto a ella está ese productor musical del que se habla tanto, Naoya Tarumi...

- ¿Y aquel de allí no es el propietario de un equipo de béisbol profesional, Yasuo Mihei?

- Es verdad, y mira, aquel es el legendario Kenzo Masuyama, nombrado recientemente rey de los negocios... - al reparar en una hermosa mujer de cabello rubio que se encontraba cerca del empresario, la detective cogió del brazo a Amuro y comenzó a agitarlo, mientras daba pequeños grititos emocionados - ¡Aah! ¡Allí, allí!

Amuro se extrañó por la actitud de la chica, y siguió la dirección que le marcaba.

- ¿Te refieres a ese profesor universitario que ha salido recientemente en la televisión? ¿Yoshiharu Tawara?

- ¡Si! O sea, no. Me refiero a la persona con la que habla, ¡es la mismísima actriz norteamericana Chris Vinyard! No se la había vuelto a ver en público desde la muerte de su madre, la gran Sharon Vinyard...

Amuro levantó la ceja de forma significativa. Cuando Irene se dio cuenta de lo infantil que había sonado, soltó el brazo del chico y su cara comenzó a teñirse en varios tonos de rojo.

- B-bueno... es que era seguidora del trabajo de su madre... Y-yo...

- Claro, claro. - se burló un poco el rubio. Verla tan emocionada le había hecho recordar que bajo toda aquella inteligencia y temple, había en realidad una chica adolescente. - Quizás luego puedas pedirle un autógrafo, pero ahora deberíamos centrarnos... ¿Tienes alguna sospecha de entre todos estos famosos, quién puede ser el objetivo del asesino?

- Ejem... - tosió la detective para recuperar un poco de dignidad - Si... Gin dijo por teléfono que llegaría a las 18 horas y que posiblemente sería arrestado.

- Es cierto.

- Fíjate en aquel tipo de la puerta... El que está rodeado de periodistas... - señaló Irene.

Junto a la puerta de acceso a las cocinas por donde entraban y salían los camareros, Amuro vio que se hallaba un hombre de unos 56 años de edad, de cabellos oscuros y constante estado de nerviosismo. Varios periodistas se cernían sobre él, acercando los micrófonos que llevaban a su cara e intentando por todos los medios que respondiera a sus preguntas.

- Oh, es Shigehiko Nomiguchi, ese político acusado de corrupción del que no han hecho más que hablar estos días los periódicos. ¿Crees que pertenece a la Organización?

La Detective Que Encogió (Cancelada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora