4. Deserves Punishment

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<<Estar dentro de ella>>

Elennor.

—Si tan solo se apresuran me ayudarían mucho.—susurro, era viernes por la noche (7:15) y el 'pequeño' susto que le darían a los Gryffindor estaba siendo llevado a cabo. Los chicos se encontraban dentro la sala común de los leones.

—Ya casi.—susurra Malfoy, detrás de la puerta.—Solo espera.

—No tengo todo su tiempo.

—¿Señorita Tempest? ¿Qué hace usted merodeando por aquí?.— llama la profesora McGonagall.—No debería estar aquí, ¿hay algún problema?.

Suelo ser excelente para salvarme de estos casos, aunque estábamos hablando de la profesora McGonagall.—No profesora McGonagall, solo estaba dando mi patrullaje.

—Su patrullaje comienza en quince minutos y se tiene prohibido la cercanía a salas comunes ajenas señorita Tempest.

—¡Listo! Elle gracias por…—festeja Crouch, saliendo de la sala común de Gryffindor con una sonrisa pintada en el rostro, le doy una cara de pocos amigos y con eso su sonrisa se borra.—Profesora McGonagall.—murmura.

Minerva nos mira con una ceja arqueada y apreta sus labios en una línea mientras niega con la cabeza. Suelta un suspiro y se dirige a mí.—Usted es la Delegada, debería establecer el ejemplo.—me reprende.

Y ahora puedo imaginar como asesinaré a estos idiotas neandertales.—Profesora-

No me permite terminar y prosigue.—Si fuese por mí ya estarían en detención, más ahora los llevaré con su jefe de casa y él les aplicará un castigo.

Seguimos su paso, los chicos me piden que vaya delante de ellos, ni siquiera es por caballerosidad ahora han de temer que les haga algo si yo estoy detrás de ellos. Los miro entrecerrando mis ojos y Barty susurra.—Eso de que cortarías a nuestro amiguito era en sentido figurado ¿verdad?.

Lo fulmino con la mirada, no deseo tener un reporte en mi hoja de estudio e historial, eso complicaría las cosas, Hogwarts toma sus medidas un tanto en serio.

De una forma muy extraña, porque puede que alguien muera y no toman cartas en el asunto, pero si realizamos una broma seguro ya nos están expulsando.

Mi historial limpio, a la basura.

La profesora McGonagall nos apresura, hasta que pronto nos encontramos al doblar el pasillo con el Profesor Riddle.

—Profesor Riddle, que bueno que lo veo ¿sabe dónde se encuentra el profesor Slughorn?.—inquiere Minerva, mi cuerpo no puede sentir más pena que ahora por la situación en la que me encuentro.

—¿Sucedió algo profesora McGonagall?.—falsedad en su voz es lo único que reconozco, aunque es tan armoniosa, ronca, profunda, bella y un sin fin. Él sonríe como si…

Oh no, ¿acaso él lee mi mente? Mierda Mierda Mierda ¡Es una falta de respeto!.

Minerva le explica un resumen de lo que ha sucedido y él se ofrece en hacerse cargo para dirigirnos con nuestro jefe de casa. McGonagall le agradece y se retira rápidamente.

No dice ninguna palabra, hasta llegar a su oficina, lo cuál me extraña, bueno, no sólo a mí sino también a los chicos. Afortunadamente Malfoy pregunta.—Profesor Riddle ¿no deberíamos estar en la oficina del profesor Slughorn?.

Él recarga su espalda contra la pared, metiendo sus manos en ambos bolsillos de su pantalón negro. No me había fijado, pero la poca luz que hay lo hace ver sumamente atractivo, la posición que está. Seguro ya iba camino a su habitación, pues su camisa está fuera del pantalón, con los dos primeros botones desabrochados, su corbata colgando en dos partes, a cada lado de él. Su cabello está un poco desordenado como si hubiese pasado una y otra vez su mano.

ᴡɪꜱʜɪɴɢ ɪ ᴡᴀꜱ [ᴛ. ʀɪᴅᴅʟᴇ] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora