5. Behavior In Order

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Elennor.

Me dolía la espalda como si me hubiesen arrollado. Estaba cansada y las piernas me dolían.

Con desgano abro mis ojos, tallándolos para divisar con claridad. Las sábanas son suaves y cálidas, tienen un aroma a menta, libros y al delicioso perfume del Profesor Riddle.

¿Qué?.

¿Qué mierda sucedió?.

Me levanto en un salto y veo a mi alrededor.

Mierda, mierda, mierda.

Esta no es mi habitación, hay un mediano escritorio hasta el fondo en una esquina, un ropero grande a un costado del ventanal, y por supuesto, una cama en la que ahora estoy.

Los recuerdos de anoche llegan a mí.

-Si intenta utilizar magia, lo que haya aseado volverá a lo que fue en un principio, un desorden.-musitó el profesor Riddle, dirigiéndose a su habitación.

Ni siquiera me llevó a entregar mi insignia como yo había dicho, algo que me alivió pero me disgustó que por eso tuviese que limpiar su oficina, cuando había entrado era ordenada e impecable.
Ahora me doy la vuelta y esta hecha un desastre.

Lo hechizó adrede.

Idiota.

Desobedecí, creyendo que lo que había dicho era una mentira. Más no, todo fue tal como lo había dicho.

Suspiré frustrada y comencé desde cero.

Joder, esta oficina es inmensa.

Veo el reloj y el tiempo ha volado 9:30, miro la oficina de Riddle desde un rincón para ver cómo ha quedado, aún me falta limpiar su escritorio y ordenarlo.

El papeleo es inmenso, cierta curiosidad pasa por mí, más la reprimo sabiendo que sería invadir su privacidad; aunque él ya lo ha hecho con la mía al leer mi mente.

Una vez termino, veo nuevamente el reloj de pared marcando las diez en punto. El sueño me pasa factura y mis párpados comienzan a pesar.

Escucho un clic, más poco me importa, decido tomar asiento en el sofá marrón, quedándome dormida.-

La puerta se abre y veo al profesor Riddle pasar por ella, no me mira, ni me habla, nada.
De cierta manera lo agradezco porque ahora debo estar hecha un desastre. Debo estar tan adormilada que no siento la vergüenza elevarse en mi por haber pasado la noche en la oficina y habitación del profesor que me gusta.

¿Me gusta?.

No, no lo creo, solo debe ser atracción física.

Quiero agradecerle por haberme traído, pero quizá no ahora o nunca pues si él no hubiese ordenado limpiar su oficina no estaría aquí. Lo veo salir, lleva una camisa blanca y una corbata negra en mano.

Me acerco al espejo, aseándome todo lo posible, intento utilizar mis dedos como cepillo para el cabello, tratando de ordenarlo.

Oh, mi varita. La tomo dentro de mí vestuario y me lanzo un hechizo para mejorar mi aspecto.

Una vez veo que estoy presentable salgo de la habitación.

Mis piernas tiemblan al ver al profesor Riddle en su escritorio firmando unos cuantos pergaminos, se ve tan bien así. Paso a un costado de él. Y en los pocos segundos de transcurso no digo nada.

A decir verdad, no sé qué decir.

—Estaba dormida en el sofá.—anuncia, me volteo y aún sigue concentrado en su trabajo. Ni porque es domingo descansa.--Lo consideré imprudente, pero se veía incómoda durmiendo ahí.

ᴡɪꜱʜɪɴɢ ɪ ᴡᴀꜱ [ᴛ. ʀɪᴅᴅʟᴇ] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora