14» Between Conflicts and Truths

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"Entre conflictos y verdades"

Elennor se había despertado con un menudo dolor de cabeza, un caos de cabello antes de cepillarlo frente al espejo de la habitación. Sus mejillas no dejaban de arder ante el recuerdo de anoche, de lo vergonzoso que fue confesarle su amor a su profesor Riddle.

Y el como él no respondió ante eso.

No debía, es decir, se limitaban a mucho la noche anterior, y un tema serio no podía hablarse cuando una de las contrapartes estaba ebria hasta el cerebro.

No quería obligarlo a nada, y tampoco ella se obligaría a quedarse ahí, esperando algo que nunca iba a llegar. Tomó su ropa del día anterior, colocándosela nuevamente. Tenían esa manía de que cuando estaban en su despacho, él quería que ella no se fuera, pero debía mejorarla al dejarle quizá un poco de ropa para la mañana siguiente.

-Buenas tardes, ¿Quieres que te traiga algo de la cocina?.

-¿Tardes?.

Riddle rió,-Son las dos de la tarde Elennor; no pensaba despertarte, ¿cómo te sientes?.

-¿Quieres qué sea sincera?.-El profesor se encogió de hombros,-Parece que moriré de jaqueca, y...estoy avergonzada.

Sabía a lo que se refería, pero prefirió dejar ese tema para más tarde. Se incorporó a un lado de la castaña.-Olvida aquello, por ahora. ¿Quieres almorzar?.

-No, gracias. Solo quiero ir a mi habitación.

-¿No quieres quedarte? Si te incómodo me puedo ir, debo suponer que estarás exasperada cuando Crouch y Shoyer te encuentren después de que desapareciste anoche, junto a mí.

Elennor le dedicó una débil sonrisa, reflexionando que no estaría en las mejores condiciones para recibir a sus amigos.-Bien, me quedaré un poco más, y no, estás bien aquí.

El azabache asintió, su mano viajó sigilosamente a la de Elennor, tomándola con delicadeza, cruzando sus dedos con el movimiento.

-¿Quieres qué te lea?.

-La oferta suena tentadora, sí.

El mago le sonrió, llevando su mano libre a la mesilla de noche, mientras tomaba el libro Hamlet de William Shakespeare.

-¿Un libro muggle? ¿Tom Riddle con un libro muggle? Tus gestos son los mismos cuando se tratan de ellos.

-Bueno, sí, sé que te gusta este y lo compré por ti.-el joven clavó sus orbes en ella, sonriéndole.-Y no quise dártelo, creo que si lo tengo yo sería una buena excusa para que te quedaras conmigo.

-Que egoísta, eh.-mofó.

-Diría que sólo trato de tener tiempo junto a ti, eso me gusta.

Comenzó a narrarle las primeras páginas, su voz le sonaba tan encantadora, grave, melodiosa, y dulce. Una mezcla de distintos adjetivos, recostó su cabeza en el hombro de Riddle, permitiéndose inhalar su aroma.

El azabache comenzó a acariciar con su pulgar la mano de la bruja, podía decir que ella le daba paz, quizá, solo era eso, quizá por eso no quería dejarla ir.

Dos horas habían transcurrido, y ambos se habían quedado dormidos, una posición de la cuál no fueron conscientes ya que al despertarse nuevamente seguro un dolor en el cuello les tomaría.

El primero en divisar algo fue Riddle, observó a la castaña dormida profundamente, una delgada línea de saliva se escurría por la comisura de los labios de Elennor.

La vista se le hizo cómica, y rió imperceptiblemente. Segundos después Elennor ya estaba despertándose. Un poco asustada,-Merlín, ¿hablé dormida?.

Riddle arrugó su nariz, restándole importancia.-Seguro no escuché nada.

-Oh por dios.-ruborizada por la vergüenza.

Se acercó a ella con un mediano trapo en mano. Comenzó a limpiar aquella línea ya seca de saliva.-Debiste fingir que no viste mi rostro, esto es aún más vergonzoso.-bromeó Elennor.

-Me agrada limpiarte cuando te chorreas.-sus ojos se abrieron como platos, entendiendo aquella referencia.

-¡No puede ser!.-chilló la castaña. Sus mejillas ya no podían arder más de lo que ya estaban. Riddle soltó una carcajada.

-Deja de moverte, y déjame terminar.-unos segundos más fueron los suficientes para terminar su labor.-Listo.-antes de que la castaña se voltease, el joven mago la tomó por las mejillas, dejando un beso en sus labios.

Elennor sonrió, pero se sintió extraña, sabía que en algún momento aquello que tenían, se acabaría. Y era lo que menos quería,-Será mejor que regrese a mi habitación.

Y entonces Riddle la acorraló, sus brazos a cada costado del pequeño cuerpo de Elennor. Su boca se detuvo hasta su cuello, comenzando a besar paulatinamente la piel erizada de la castaña, succionó sin dejar marca y lamió, humedeciendo con la punta de su lengua.

Su respiración la abandonó, con la poca cordura que le quedaba.-Debo irme.-murmuró.

-Bien.-susurró contra su oído, mordisqueando levemente el lóbulo de la oreja de la castaña. Acto seguido se alejó de ella, esperanzado en que tendría aunque sea, un pronto buen despertar.

Más recibió lo contrario por Elennor, Elennor soltó un suspiro, reincorporándose en su sitio.-Bien, ten un buen día.

-¿De verdad te irás?.

-¿Qué esperabas?.

-Pensé que querrías.

-Me confunde, tú, me confundes.

-Elennor, no.

No quería hacer esa típica escena, pero no tenía muy en claro qué era, unas veces sólo se pasaban tiempo juntos, leyendo, hablando o haciendo nada. Y eso le gustaba, con él le gustaba.

-No importa, olvídalo, nos veremos mañana.

-No, debo escucharte, es lo más justo.

La castaña soltó un suspiro.-No tiene caso, sólo terminaremos este año y después, cada uno seguirá lo que desee, ¿no?.

-Si es así, eso significaría estar contigo.

-¿Disculpa?.

-Por que yo te deseo.


















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La deseas pero aún no la amas
Ange

ᴡɪꜱʜɪɴɢ ɪ ᴡᴀꜱ [ᴛ. ʀɪᴅᴅʟᴇ] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora