Si pierdes todo empiezas de cero, si te dan la espalda no perdonas, si te traicionan es porque la confianza no hubo y si quieres algo lo obtienes.
Inculpada por su propia sangre.
Traicionada por la sociedad, sus maestros y amigos.
Creada para fines...
Su cuerpo temblaban y eso ya no le gustaba, es más, se sentía como conejo que iba a ser llevado a la jaula para ser la comida de leones, después de que un doctor la atendiera ,cosa que hizo muy bien gracias a su don, le quitó todas sus heridas y le habían dado una vestimenta algo extraña pero era mejor a estar con lo que tenía anteriormente. El traje era sumamente pegado y sin duda alguna se sentía incómoda pues sus atributos estaban más que pegados pero ya no podía quejarse, de la nada un guardia entro por ella.
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Guardia: Ya es hora.
Momo asintió y el guardia empezó a caminar hacia un elevador, Momo no podía creer que estaba caminando tranquila por la cárcel, más bien parecía que era una gran guarida para villanos que una prisión para los mismos, después de caminar por los oscuros y ligeramente enrojecidos pasillos , llegaron a un elevador.
Momo: ¿A dónde diablos vamos?
Guardia: Al verdadero Tártaros.
El guardia entro al elevador iluminado y a Momo no le quedó más que entrar al mismo. El guardia presiono el único botón que había que indicaba que era un solo nivel, Momo se asusto pero ya no tenía nada que hacer, el elevador empezó a descender,Momo vio un espejo donde vio su nueva apariencia, jamás se había visto con un uniforme así, su cabello estaba cayendo por toda su cabeza hasta poder reposar tranquilamente en sus hombros y espalda, sus ojos ya no eran los mismos y era algo preocupante, eran de un color rojo pero muerto, gris, rojo con gris, no eran tan profundos como los de Katsuki, eran como los de un muerto.
Momo: ¿Qué diablos pasa?
Guardia: ¿Sucede algo mi señora?
La azabache miro extrañada al hombre.
Momo: ¿Señora?
Guardia: Usted es la hija de AFO, así que si el es mi jefe, usted también.
Momo suspiró, ya no quería seguir la discusión y al parecer ella iba a poder tener control de una parte de esa prisión.
Momo: ¿Cuántos hombres están a mi servicio?
Guardia: Va a tener a 245 hombres infiltrados en la prisión, siguiendo sus órdenes pero no para liberarla, por lo menos aún no.
Momo: Ya veo.
Guardia: Así es, son casi 12,000 mil hombres trabajando en Tártaros, 2,000 en la parte superior, y los restantes están abajo.
Momo: ¿Tan grande es la prisión?
Guardia: Correcto.
Momo: Que bien.
El elevador se detuvo y las puertas se abrieron.
Guardia: Ten mucha suerte.
Momo: ¿Para qué?
Guardia: El infierno.
Momo salió del elevador solo para toparse con una gran cuidad, cuando se volteo el elevador ya había cerrado indicando que el guardia se había ido.