9.- Alcantarilla (1)

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Un horrible graznido salió del pico del monstruo. A pesar del miedo, obligue a mi cuerpo a moverse. Empecé a correr sin saber a donde iba dentro de este laberinto de pasillos.

Por mas que me prohibiera a mi misma voltear, mis tontos instintos no pudieron evitarlo. Estaba intentando volar hacia mi pero debido a su gran tamaño le era difícil hacerlo.
Se me paso por la mente la idea de atacarlo ahora que no estaba en su elemento, pero las largas garras y el afilado pico hicieron que me diese cuenta de lo tonta que era esa opción. Y Yuriko no puede disparar sin asegurarse de que no me dará.

Solo puedo correr lo mejor que mi herida me permite y esperar encontrar la salida.

Despues de girar dos esquinas mas me empece a preguntar que tan grande era la casa, pero me arrepentí de haberme quejado de su gran tamaño cuando vi un camino sin salida.

'Maldicion, entre en el pasillo equivocado'.

Llegue al final y voltee preparándome para un inevitable enfrentamiento. La gran y sombría figura del ave se erguía al final del pasillo. Su pico se movió de una manera que hizo que pareciese estar sonriendo por mi desdicha. El jubilo en sus ojos me confirmo que se estaba burlando de mi.

Lanzó un horripilante graznido en el momento en el que vi algo moverse por el rabillo de mi ojo.

Una parte de la ventana en lugar de estar tapada por papel blanco tenia una delgada fila de vidrios rectangulares que te permitían ver hacia afuera. A través de ella pude ver un par de ojos rojos mirándome fijamente y una hilera de afilados dientes.

Me paralice en mi sitio sabiendo que con el mas mínimo movimiento ambas bestias saltarían a atacarme. Entonces una salvaje idea llegó a mi mente. Hice uso de mi memoria fotográfica y tome el coraje para llevar a cabo mi plan. Apostándolo todo en el.

'Por favor que funcione'.

Los músculos de mis piernas se tensaron y una corriente de dolor recorrio desde mi tobillo hasta la rodilla de mi pierna herida en el momento en que impulsé mi cuerpo contra la pared contraria a la ventana.
Tal como predije, las paredes internas en este tipo de casa no son tan resistentes ni gruesas. Mi plan funcionó y la pared se rompió.

Como si todo estuviese en camara lenta, vi al ave avanzar hacia mi a la vez que el otro monstruo rompía la pared. Ambos chocaron entre sí y eso no pareció agradarles a ninguno de los dos. Empezaron a pelear entre ellos para saber quien tendría derecho a la presa.

Me levante entre los escombros y corrí hacia la puerta corrediza que me permitiría volver por el pasillo ya que era imposible siquiera pensar en pasar por entre ambos.

Apenas dar la vuelta una figura me sobresaltó pero al ver el rostro alterado de Yuriko mi cuerpo se relajó.

-¡Aisha! ¿Estas bien? Salgamos de aquí.-Sin darme tiempo a responder su pregunta, me tomó del brazo y me jaló por los pasillos una vez mas.

Pasamos la pared rota hacia el camino que originalmente teníamos que tomar y en un instante nos encontrábamos en una sala de estar. La pelirroja salió por una puerta y el color rojizo del amanecer nos recibió.
Un monstruo con forma de pulga gigante saltó hacia Yuriko pero ella tomó mi katana y se deshizo de ella sin problema. Corrimos hasta la puerta principal intentando no llamar la atención del resto de monstruos que deambulaban por el jardín y no pude evitar sentir lastima al ver como un par de ellos estaban distraídos con los peces del estanque.

La puerta estaba abierta y al cruzarla pudimos ver a la familia de Yuriko y un par de personas mas.

-¡Yuri, Aisha! ¿Están bien?

-Estamos bien mamá. Pero hay que irnos, se darán cuenta pronto que ya no hay nadie en casa.

El señor Nishimura se acercó a nosotras y nos recorrió con la mirada. No pude detectar ninguna hostilidad en su acción, en realidad, no pude detectar ningún tipo de emocion. Volteó a ver uno de sus hombres y les hizo una seña. A los pocos segundos un hombre castaño con una mochila en sus manos se paró a un lado de él.

-Toma estas cosas, te ayudarán en tu viaje. Me temo que hay que separarnos aquí.

El hombre se acercó a mi y me tendió la mochila. La recibí dudosa.

-También toma esto.-Me tendió un largo pedazo de papel-No tuvimos tiempo de hablar sobre ello, pero la ruta mas segura hacia el centro esta marcada en este mapa. Esto es todo lo que podemos hacer por ti.

Tomé el mapa mientras me explicaba y lo extendí asegurándome de que de hecho hubiese una ruta marcada.

-Señor. Los monstruos empiezan a dispersarse.-Anuncio la mujer que nos habia guiado ayer a la casa de los Nishimura.

-Es hora de irnos.-Dio la media vuelta mientras sus hombres empezaban a moverse. Se detuvo antes de caminar.-Asegúrate de que el esfuerzo de mis hijos no haya sido en vano.

Luego siguió su camino.

Kumiko me mostró una deslumbrante sonrisa y se inclinó antes de seguir a su esposo con Yua a su lado.

-Makoto, vete.-Espetó Yuriko a su hermano menor.

-¿Qué, porqué? Aun no me despido de...

-No me importa. Largo.-Empujó el hombro del pelirrojo obligándolo a caminar.

Makoto me miró apenado por no poder despedirse apropiadamente de mi y antes de alejarse dijo algo que no estaba segura que fuese a suceder.

-Adios Aisha. Volvamos a vernos pronto.

Cuando estuvo lo suficientemente lejos de nosotras, Yuriko sacó de una bolsa que le habían entregado y yo no había notado una pequeña caja negra.

-Toma. Así al menos sabras hacia donde corres.

Fruncí el ceño confundida. Colgando la mochila que me habia dado su padre sobre mi hombro, la tomé y abrí. Dentro había un nuevo par de lentes con un hermoso armazón dorado y una correa transparente.

-Gracias, pero...estoy bien con los míos.-Intente devolverlo pero su mirada sombría hizo que me encogiera sobre mi misma.

-No seas tonta. Si sales con esos morirás por no haber visto a un monstruo.-Señaló mis gruesas gafas negras con recelo.-Ademas, sin un cordon las perderás cada que corras de uno de ellos.

Me mordí la lengua para no quejarme por el hecho de que creía que solo correría si me topase con uno, ya que probablemente lo haría si el combate no era necesario. Sin mencionar que estaba en lo cierto ya que he perdido mis lentes al menos una vez por monstruo. Antes he tenido suerte, pero la próxima eso podría causar mi muerte.

Yuriko se cruzó de brazos y ladeó la cadera apoyando la mayoria de su peso sobre una de sus piernas.

-No se porqué te aferras tanto a esas viejas gafas infantiles, pero por tu bien y el de tu hermano será mejor que sigas mi consejo.-Miró algo detrás de mi y luego volvió su mirada a mi.-Será mejor que sobrevivas...ambos.

Y sin decir nada mas paso a un lado mio yendo con su familia y dejándome completamente sola, de nuevo. Miré fijamente las nuevas gafas sintiendo un silencio y tranquilidad alrededor que por alguna razón me inquietaban. No salí de mi ensoñamiento hasta que escuché un alarido a lo lejos.

Para entonces ya no había nadie a la vista.

Cambié mis gafas ignorando la sensación de que lo que hacía estaba mal y guardé mi viejo par en la caja. Pasé mis dedos sobre una de las mariposas plateadas que decoraban ambos extremos del grueso armazón de plástico negro. Inconscientemente mis labios se curvaron en una leve sonrisa.

'Aun no lo he logrado, lo siento.'

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