Dark Times; El día del asesinato de Valentina

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Parte 1.

Ese día, una hermosa chica de diecinueve años, se despedía de su hermana. Sin tener la menor idea de que esa sería la última vez que la vería.

Valentina, la chica en cuestión, tomó un taxi que la llevaría a la Facultad de Derecho de la UCSF, dónde estudiaban ella, y su novio, Dylan Walsh.

Durante el viaje iba con la idea de que ya era hora de Dylan conociera a su hermana y su papá. Tal vez de esa forma, él vería que para ella su relación iba en serio, y por consecuente él dejaría un poco los estúpidos celos que sentía.

Cuando llegó a su destino, fue recibido por una ola de saludos y miradas. Para nadie era secreto que ella era algo "popular" en esa facultad, al igual que su hermana en la de Artes Escénicas, por la excelencia de ambas en sus respectivas especialidades, y por su innegable belleza. A las hermanas le parecía chistoso que aún en la universidad, términos como "popularidad", siguieran existiendo.

En la entrada de aquel centro educativo el primer rostro conocido que vio fue el de su mejor amiga y cuñada. Quien se encontraba conversando coquetamente con una chica morena que no reconoció, así que asumió que sería su conquista semanal.

Negó con la cabeza sonriendo ante el pensamiento.

Definitivamente Daniela nunca tendrá remedio.

-Buenos días.- saludó a su cuñada con aquella alegría que la caracterizaba.

-Hola, Vale.- inmediatamente toda la atención de la mayor se concentró en ella, hasta que recordó que no estaban solas- ¿Sam, te parece bien si te busco más tarde?- la chica aludida asintió sonriendo y se despidió dejando un corto beso en los labios de Daniela, y otro en la mejilla de Valentina.

-¿Sam? ¿Ella es la de esta semana? ¿O solo para el finde?- habló la más pequeña divertida, y Daniela rodó los ojos en respuesta.

-No empieces. Ellas saben como soy, a ninguna le hago daño en realidad.- respondió para justificarse.

-¿No tienes pensado enamorarte nunca?- preguntó Valentina con curiosidad.

-La verdad no me imagino a mí misma atada sentimentalmente a una misma chica, Vale. Pero eso no quiere decir que estoy cerrada a la idea de enamorarme, si tiene que llegar, llegará.- sonrió, y de una forma tierna llevó su dedo a la nariz de Vale- ¿Sabes de qué si estoy enamorada? De tu perfume.- ambas rieron.

-En realidad no es mío. Se lo robo a alguien de vez en cuando.- la pequeña guiñó un ojo sonriendo- Específicamente cuando tengo una cita y deseo volver loco a alguien.

-¿Tienes cita con mi hermano?- preguntó.

-¿Con quién más?- sonrió embobada- Dani, lo amo tanto. Haría lo que sea para que deje esos celos estúpidos que tiene y confíe en mí. No me parece justo, que a pesar de que yo lo amo con el alma él...- sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, por lo que la mayor no pudo evitar abrazarla.

-Vale, escúchame bien.- tomó el rostro de la menor entre sus manos- Se que Dylan es mi hermano, pero él no te hace bien. Sus celos ya cruzan la línea de lo enfermizo. Incluso tuve que darle una golpiza porque se atrevió a golpearte.

-Solo fue una vez...- susurró, y Daniela la interrumpió.

-¿En serio así quieres que sea tu relación? ¿Quieres estar con un hombre que te ataca y te lastima cuando le de la gana?- preguntó con voz delicada.

-No quiero eso, pero lo amo. Lo amo demasiado.- y luego de decir eso, se rompió a llorar en brazos de su cuñada.

Lo que ambas chicas no sabían es que desde la distancia, el chico del que hablaban las estaba observando detenidamente.

Pero debido a la lejanía, y a la ira que contenía no pudo notar el llanto de su novia, que era la razón de aquel abrazo. Varias imágenes llegaron a su cabeza. Imágenes de las veces que su novia y su hermana reían juntas, bailaban juntas, salían juntas. Valentina siempre le decía que solo eran mejores amigas.

Mentirosa.

Esta me la vas a pagar, Valentina.

-

En la tarde, cuán todas las clases llegaron a su fin, Dylan buscó a su novia por todo el campus. La ira se desbordaba en su interior.

Tanto así, que él mismo se desconocía.

Encontró a la chica sentada en la cafetería conversando con sus amigos. Se acercó a la mesa y la saludó con un beso brusco en los labios. Dio una mirada intensa a los presentes, quienes inmediatamente se retiraron, dejándolos solos.

-¿Qué tienes?- ella fue la primera en romper el silencio.

-¿Qué hacías hace un rato abrazadita con mi hermana en la entrada?- preguntó con un falsa calma, poniendo muy nerviosa a su novia- Si querías engañarme con ella te podías ir a un puto hotel, o a un lugar donde nadie las reconozca. ¡Pero no tenías que humillarme así frente a toda la maldita universidad!- gritó llamando la atención de los presentes en la cafetería- Me dejaste como un estúpido cornudo frente a todos. Seguro ahora piensan que soy el perdedor al que su novia engañó con la puta de su hermana.- acarició la mejilla de Valentina, y ella ya estaba temblando de miedo.

-No hables así de ella, Dylan.

-¡Yo hablo como me de mi puta gana, Valentina! ¡Deja de defenderla!- siguió gritando, y a pesar que todos veían, nadie se metía. La menor solo rezaba porque Daniela apareciera de repente.

Pero eso no pasó.

-Dylan, cálmate.- suspiró- Te he dicho millones de veces que no tengo nada con Daniela. Pero tus celos enfermizos no te dejan verlo. Eres una maldito celópata, y yo no quiero estar con alguien así. Te diría que vayas a terapia pero sé que no lo harás así que terminamos. No quiero saber absolutamente nada de ti. ¿Me escuchas? Nada.

Después de decir esto, caminó rápido hasta la salida. En el camino llamó a su hermana y le explicó un poco de la discusión que acababa de tener.

-En un rato llego a casa, Poché.- le dijo a su hermana.

-Aquí te espero. ¿Estás bien?

-Estaré mejor en un rato. Te amo.

-Yo a ti, enana. Nos vemos luego.

Siguió caminando hasta el parqueo buscando a Daniela por algún lado. Pero no la vio, lo único que encontró fue la estrema soledad del lugar, y comenzó llorar desconsoladamente.

Sintió un dolor en su pecho, y su llanto se intensificó. Nunca se había enamorado tanto como ahora, y nunca se imaginó que dolería tanto.

De repente sintió pasos acercándose, pero se giró hacia atrás y no vio a nadie. Sintió miedo por lo que quiso regresar a una zona más poblada.

Pero antes de poder avanzar un poco sintió un fuerte golpe en su cabeza provocando que todo se volviera negro frente a ella, perdiendo la conciencia.

Dark TimesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora