Día 1. Lunes. Relativamente vivo.
Las llantas del auto rechinaron cuando otro auto pasó por enfrente del suyo a toda velocidad y tocando el claxon como un loco.
Khun nunca llegaba tarde a ningún lado, pero ahí estaba, en medio del tráfico, con una cita que llevaba esperando tres minutos y que estaba a dos kilómetros más adelante de dónde estaba logrando salir con creces.
Tuvo deseos de insultar al conductor que casi lo chocaba, pero no tenía tiempo, debía llegar al lugar acordado de la cita para no quedar peor al no llegar.
Solo al semáforo se le ocurría cambiar a rojo justo en el momento que estaba a solo quinientos metros de llegar con su cita y solo a un idiota, se le ocurría cruzar cuando el semáforo regresaba a verde y él arrancaba a todo lo que daba el motor.
A pesar de haber frenado con rapidez, el golpe fue inevitable y notó el cuerpo del imbécil que se había atravesado, rodar metros más allá de donde estaba varado.
Los autos se detuvieron de inmediato y bajaron curiosos a ver si se hacía responsable del crimen que un chico tarado había provocado.
Lo último que necesitaba, era tener que llevar al hospital a un mocoso que había tenido la grandiosa idea de cruzar en el momento equivocado, aún así, tuvo que bajar del vehículo e ir donde el chico seguía tendido, solo esperaba no haberle provocado una hemorragia interna o que lo hubiera matado ya, sus abogados se irían a reír de él antes de tomar su caso.
Estando lo suficientemente cerca, notó que el chico estaba lo que se podría llamar relativamente vivo, parecía estar en estado etílico, la manga de su sudadera estaba rasgada al frotarse contra el pavimento y su brazo sangraba un poco por el raspón, pero no parecía estar convaleciente para tener que llamar a una ambulancia.
- ¿Es que eres imbécil? ¿Cómo diablos se te ocurre atravezarte así? - el chico lo miró antes de hacer una mueca de dolor al levantarse.
A diferencia de lo que creyó notar en cuanto a una supuesta ebriedad, el joven era apuesto, con ropa demasiado cubierta a medio día y en plena primavera pero, se veia bien, y su estado confuso era muy probablemente a qué lo había mandado a rodar sobre la carretera por el golpe.
- Lo siento, tengo un pendiente y no puedo llegar tarde, siento haberme atravesado y haber interrumpido tu trayecto. Gracias por frenar y no matarme.
Todos quedaron en shock tras las palabras del joven que sin esperar más, se alejó corriendo con rumbo desconocido.
A los pocos segundos, los autos hacían demasiado ruido por el auto que seguía en medio del tránsito sin moverse.
El teléfono de Khun sonó y quiso tirarlo por la ventanilla y olvidarlo en el estacionamiento para ir de una vez con su cita, pero definitivamente no podía seguir ignorando la llamada veinte.
- ¡¿Que?!
- ¡Ay! Casi me dejas sordo ¿Dónde diablos tenías el teléfono? Llevó llamándote hace una hora.
- ¡¿Que quieres?!
- Quería, ya estás en el lugar acordado según el GPS de tu auto, pero la cita no llegará.
- ¡¿Que?!
- Eso te pasa por imbécil - escuchó una voz de fondo.
- ¡Cierra la boca Endorsi! ¿Cómo que no va a llegar?
- Dió un aviso de que no llegaría a no ser que la cita cambiará de horario pero como me hiciste el favor de ignorar mis llamadas, no pude concretar nada contigo y ahora ya estás ahí.
