¿Qué hacemos con todo lo que sentimos? las tristezas y decepciones, nuestras frustraciones, el amor y el olvido, todo aquello que tenemos en el corazón pero que a veces no sabemos dónde depositar. Callemos la cabeza, dejemos que el corazón sea el q...
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Entre cada uno de mis quejidos internos, aquellos pensamientos que de noche me invaden y me llenan de insomnio, tú has estado existiendo. Has estado presente de una manera tan dócil y complicada. Entras y sales de mis pensamientos como si se tratara de pausar una película y repetir la misma escena, una y otra vez.
Sufro de tu ausencia, me enfermo de olvidos, me torno egoísta al saber que me curan tus caricias. Revivo y repito la dulzura de tus manos, que recorren mi piel hasta encontrarse con las mías.
Recuerdo que en el momento de nuestro encuentro, hubieron instantes paralizados en el tiempo, miradas infinitas, y muchas ganas de quedarme más tiempo a tu lado. Mientras comparto mi diario con el insomnio, me quedo pensando, y una de las cosas que a veces deseo, es que tu camino y el mío se puedan volver a cruzar.
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