¿Qué hacemos con todo lo que sentimos? las tristezas y decepciones, nuestras frustraciones, el amor y el olvido, todo aquello que tenemos en el corazón pero que a veces no sabemos dónde depositar. Callemos la cabeza, dejemos que el corazón sea el q...
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Crueles son los días que me castigan con su ausencia. Desgraciadas son mis penas que me deletrean su dulce nombre, ¡y que desconsiderados son los deseos de volver a tenerte en mis brazos!
Cada minuto del día me mira a los ojos de una manera preocupante, sé que quieren preguntarme por tu regreso, pero les aterra confesar que te extrañan tanto como yo.
Los días me miran con despecho, se han enterado de que no pretendo olvidar, ¿acaso planean llevarme a juicio? ¡no seré juzgado por mis decisiones!
Acudo a la desesperación porque es la única que me entiende y que conoce mis arrepentimientos. Sabe sobre los momentos que quise y no pude tener a tu lado, los abrazos que faltaron, los besos que no te di, ¡las canciones que nunca te dediqué y que ahora me cazan como un tigre a su presa!
Soy capaz de muchas cosas, pero nunca de olvidarte. Puede que tu ausencia siempre me duela, pero es el destino con el que me ha tocado luchar cada día.
Mientras observo otro amanecer sin señales de tus labios, levanto mi taza, doy un sorbo de mis angustias, y vuelvo a desafiar a la desdicha.
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