¿Qué hacemos con todo lo que sentimos? las tristezas y decepciones, nuestras frustraciones, el amor y el olvido, todo aquello que tenemos en el corazón pero que a veces no sabemos dónde depositar. Callemos la cabeza, dejemos que el corazón sea el q...
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Sé que el tren de tu vida ya ha salido de la estación y se ha marchado a su destino. Yo sigo teniendo amor por los rieles, por lo que no he podido dejar de observarles.
Mi corazón no deja de pensarte, y se ha tatuado tu nombre, porque siempre sintió que estar a tu lado era correcto. No es mi culpa sentir, tampoco tuya, la vida nos flechó sin pedir permiso.
El dolor no envejece, que si te ha afligido pasar todas las páginas, a mí me sigue lastimando la primera.
La causa se descolora, el "para siempre" se accidenta y desfallece, pero jamás se olvida.
Mi alma se aferró al deseo y las ganas de amarte sin pretextos, y no le refuto, porque su cariño está justificado y en él no veo errores.
Antes de que el tiempo sepulte nuestros besos y evapore los abrazos. Antes de que des un último soplido a las burbujas que contienen los restos de lo que fuimos.
Antes de que nos marchemos y no seamos más que viento y olvido.
Antes de que tu ausencia me consuma, con la fuerza que me queda escalo hacia ti para confesar que te he querido como a nadie.
Ya no me necesitas como yo a ti. Por más amor que le tenga a la estación de nuestro capítulo, el destino ha dicho que su existencia es más importante, así que tomaré mi sombrero, mis maletas, y caminaré sin rumbo fijo junto a mis incertidumbres.
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