¿Qué hacemos con todo lo que sentimos? las tristezas y decepciones, nuestras frustraciones, el amor y el olvido, todo aquello que tenemos en el corazón pero que a veces no sabemos dónde depositar. Callemos la cabeza, dejemos que el corazón sea el q...
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Todavía le busco en aquel café donde todo comenzó, donde nuestros caminos se unieron y se tomaron de la mano.
Fue allí donde nuestros besos cobraron vida, donde hicimos promesas de amor y nos susurramos un "te quiero" sin saber que el destino no tenía los mismos planes. Fue en ese momento cuando nuestras miradas se gritaron que se anhelaban y deseaban pertenecerse.
Aún le siento cerca cuando le pienso, cuando veo cada gota de lluvia caer y deshacerse en la ventana, cuando la luna y las ansiedades no me permiten conciliar el sueño. Incluso con el muro de la distancia entre su alma y la mía, el afecto no ha sabido cómo detenerse, no ha encontrado maneras que le impidan crecer.
Mi libertad exige y demanda que elija la existencia de aquel ser tan único y especial, aunque la vida parezca querer subir al ring y pelear en contra de las decisiones que persigo.
Quisiera poder decir que NO le extraño, que no anhelo su presencia en mi vida, que no escucho su voz en mi cabeza, que no es lo primero que pienso al despertar y lo último que pienso antes de acostarme, quisiera poder.
Mientras escucho los pesados pasos de la vida tras de mí, con prisa el corazón me dicta que escriba con fuego aquel cariño compartido que tuvo la dicha de vivir, para que jamás olvide lo que para él representan las cenizas de nuestra historia.
Nota del autor: ¡el próximo es el último! llegamos al final ---->
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