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Me estacioné en el lugar.
Frente a mi había una casa muy grande, tenías varias ventanas, parecía de esas antiguas elegantes.
Estela Estoy afuera
Helena Ya saldrá Matías
Estela ¿cómo?
Helena Mamá no sabía que estaba con Matías, y como andaba por el lugar...le mentí y le dije estaba en la pizzería...para de una vez irme.
Estela ¡¿Qué?! Estela Ay no, mejor me voy, que se vayan a un hospital
Estaba por arrancar el coche de nuevo cuando ví que alguien abría la puerta, era Matías.
Bufé cansada y molesta.
Bien abrió la maldita puerta...no puedo quedar mal — pensé
Tomé mi pequeña caja de primeros auxilios y abrí la puerta del auto.
—Buenas noche Estela, gracias por venir — comentó con una leve sonrisa mientras abría más la puerta
—Pensé que aquí estaría Helena — comenté mientras entraba al lugar.
Lo miré detenidamente. El lugar era precioso, parecían tener muchas cosas valiosas, pinturas en cuadros, muebles lindos, relojes viejos, alfombras en buen estado y elegantes, cosas elegantes y hogareñas por todos lados.
—Aprovechó que su mamá andaba por aquí...quise llevarla después pero se fue — comentó confuso
—Bien...¿quién es el golpeado?
Él empezó a reír
—Sígueme
Él empezó a caminar hacia un pasillo, lo seguí.
Después, dimos a otro pasillo con unas escaleras y subimos hasta una segunda planta.
Parecía un jodido castillo.
—¿Vive aquí la Reyna Isabel? — pregunté un poco burlesca
—No — comentó riendo — el dueño de la casa, el golpeado, le gustan mucho los detalles
Suspiré
Matías paró frente a una puerta
—Aquí está, quería encerrarse porque no le gusta que lo vean sangrando — comentó mientras alzaba levemente los hombros
—De acuerdo
—Él te dará tu pago, pídeselo — comentó para después empezar a caminar por donde habíamos venido — gusto en verte de nuevo, amiga de Helena — comentó sin voltear, estaba por responderle pero él ya había bajado por las escaleras.
—Wow, se nota que llevaba prisa — susurré mientras lo veía desaparecer por las escaleras.