Fourteen

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Un estallido estruendoso retumbó entre los árboles provocando que las tierras del clan temblaran como un terremoto, debido al estremecedor impacto de la bomba que había sido lanzada desde los cielos

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Un estallido estruendoso retumbó entre los árboles provocando que las tierras del clan temblaran como un terremoto, debido al estremecedor impacto de la bomba que había sido lanzada desde los cielos. La explosión causó que los escombros de las construcciones volaran por las alturas, al igual que generó llamas ardientes que empezaron a calcinar el pastizal verde; así mismo, las flamas se extendieron hacia las plantas y escalaron hacia las copas de los árboles con rapidez.

El fuego recorrió las miles de hectáreas que rodeaban a los aposentos del Clan Ryomen, los gases de combustión se elevaron hasta los cielos y crearon una nube densa de humo, cubierta de cenizas que volaban por los aires.

Desgraciadamente, nada acabó allí.

Los sonidos de unas hélices resonaron a corta distancia, las ruedas de unos autos hicieron molestos chirridos en la tierra carbonizada y los disparos nunca cesaron, solo aumentaron sin parar. En medio de todo ello, Megumi al instante se percató de que se trataban de helicópteros de ataque y de vehículos militares que pertenecían a la zona urbana.

El azabache se obligó a soportar el aturdimiento de sus oídos, para luego comenzar a gatear por el suelo en dirección a la habitación principal. Sin embargo, detuvo sus movimientos cuando su cuerpo se invadió de pánico, al observar que la puerta de la habitación estaba siendo forzada a abrirse.

¡Joven Fushiguro! ¡¿dónde está?!—.

El grito profundo de un hombre resonó en la habitación junto al golpe de la puerta siendo abierta con brusquedad, Megumi exhaló con alivio al percatarse de que era uno de los súbditos de Sukuna.

¡En la terraza! ¡ah!—.

Las palabras de Megumi fueron interrumpidas por el estruendo de otro estallido que había impactado cerca del edificio; después de ello, luces de colores naranjos y rojizos parpadearon en el cielo grisáceo, seguido de los alaridos desgarradores que erizaban la piel de tan solo escucharlos.

¡Por favor, debe ir conmigo! ¡abajo se encuentra un jeep esperando!—.

El hombre se acercó rápidamente al omega para ayudarlo a levantarse del suelo, mientras que colocaba el brazo del azabache por encima de su cuello y se dirigían a pasos veloces hacia la planta baja. Afortunadamente, las llamas del fuego aún se encontraban lejos de la vivienda del líder, por lo que ambos lograron bajar las escaleras y salir del edificio sin ningún problema.

El verdadero infierno estaba afuera.

¿A dónde vamos?—.

Megumi pronunció con una fuerte tos incrustada en su garganta debido al humo que estaba propagado en el aire, así que decidió intentar contener la respiración por varios segundos para evitar contaminar a sus pulmones con los gases tóxicos; aunque, es obvio que era un intento ridículo porque necesitaba respirar a toda costa.

SAVAGE EYES (SukuFushi)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora