Capítulo 23

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Preparar una guerra no era para nada sencillo, para este punto ya habíamos atacado cinco bases, cada una de ellas más cercanas a la ciudad, sabía que Mei estaba loca por todos los riesgos que estaba dispuesta a correr, pero pretender que fuéramos de manera directa contra el mizukage sin un plan algo elaborado era loco incluso para mí, aun así, no me iba a quejar, también de solucionar las cosas de golpe, ahora, sería complicado, absolutamente, sin embargo, daría todo con tal de conseguir el objetivo mientras mantengo a tantos como me sea posible a salvo.

-En verdad no quiero que pelees – Haku dijo estando parado a mi lado, era la noche antes de que fuéramos a pelear – ya te has arriesgado mucho por otros.

- ¿Tienes miedo de que algo me pase? – pregunte mirándolo a los ojos, provocando que se sonrojara un poco por mi repentina cercanía.

-Si algo te pasa no seré el único preocupado, además, creo que cierto pelirrojo me hará algo.

-No tienes que preocuparte porque nii-san haga algo, nada ocurrirá, regresaremos a salvo a Konoha y te invitare a comer lo que quieras.

- ¿No se supone que es al revés? – él pregunto con diversión haciendo que sonriera.

-Si eres tú el que invita terminaré dejándote en banca rota, así que es mejor que sea yo quien invite.

Haku solo acepto la idea mientras me abrazaba, podía sentir como seguía sintiéndose preocupado, entendía porque se sentía así, de por si comprendí que incluso para los dos jounin, anbu y jinchuriki una guerra seguía siendo eso, una guerra y aunque no hayamos presenciado las bajas, sabemos que quince portadores de kekkei genkai, la mayoría portadores del shikotsumyaku, los únicos que quedaban aquí con esa línea de sangre, me llevaba bien con ellos, estaban un poco locos, pero el respeto que tenían por los demás hizo que se ganaran el mío, tal vez si encuentro a más supervivientes los traiga aquí, eso fue lo que querían los de aquí.

-Parece que estás lista, Naruko – Mei dijo parándose a mi lado, su tono fue sereno, pero sus emociones estaban hechas una locura.

-Dudo que incluso habiendo estado en guerras antes me sienta preparada para la de ahora.

-Te entiendo, pero no podemos parar, al menos no nosotros, estamos tan cerca, los sacrificios no pueden ser en vano.

Sus sentimientos en ese momento parecieron estabilizarse cuando su resolución creció, verla con un rostro tan seguro hizo que viera a lo lejos, la ciudad principal no se encontraba demasiado lejos, así que en cuestión de un par de minutos podríamos llegar, estábamos conscientes del hecho de que los espías del mizukage nos habían visto aquí y se encontraban evacuando a los civiles, personas iban a morir en ambos lados, éramos conscientes de ello y por eso, todos ellos se encontraban celebrando, eran cerca de las ocho de la noche, pronto deberían parar para tener un buen descanso, dudo que nos ataquen, sobre todo por los cientos de clones de mí que rodean el campamento, razón por la que sabíamos de los espías.

Mis ojos se abrieron cuando el sueño me abandono, la luna todavía se encontraba en el cielo, pero por su posición debían ser cerca de las dos de la mañana, poco a poco comencé a disipar a mis clones, los recuerdos de pequeños grupos de ninjas siendo asesinados por mis manos, bueno, la de mis clones, solté un simple suspiro cansado entendiendo que no había otra opción, si no los hubiera detenido, habrían provocado una masacre, cosa que no podía permitir, ignore los recuerdos mientras comenzaba a caminar hacia donde sentía el chakra de Fuu.

-Espero que hayas podido dormir bien – ella dijo luego de que me parara a su lado - ¿te sientes bien?

-Dormí bien, pero...

-Los recuerdos de tus clones te afectaron ¿verdad?

-No me gusta matar, la sensación de la sangre y ver como los ojos de las victimas se apagan me parece desagradable.

Ahora es su historiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora