—¿Sook, estás ahí? —se escuchó desde el otro lado de la línea. La voz de Hana sonaba urgente, y eso me puso aún más nerviosa.
—Iré para el hospital, muchas gracias por avisarme —respondí rápidamente, intentando mantener la calma, pero la preocupación se hacía cada vez más palpable en mi pecho.
—Espera, no cuelgues. Hagamos esto —dijo Hana, haciendo una pausa que me puso en alerta. —Arréglate rápido que en 15 minutos paso a buscarte en mi auto.
A pesar de que no quería aceptar su ayuda, sabía que era lo mejor. No había tiempo para dudar; debía llegar al hospital lo antes posible. En esta hora de la noche, dudar podría costarme demasiado.
Así que, en cuestión de minutos, me vestí y salí de casa, dejando una nota en el refrigerador para Min-Youn, explicándole que tenía que resolver un asunto urgente.
Cuando llegué al auto de Hana, ella me recibió con una sonrisa comprensiva.
—Sook, me debo ir... suerte —me dijo antes de que pudiera decir algo más.
—Ok, gracias por todo y tranquila, todo estará bien —le sonreí de lado, aunque por dentro estaba llena de inquietud. Salí del auto y me dirigí rápidamente al hospital.
[...]
Me encontraba sentada en uno de los bancos de espera, sintiendo cómo el tiempo se estiraba interminablemente mientras llamaban al irresponsable que había traído a Taehyung a este lugar. La ansiedad me consumía; cada segundo que pasaba sin saber de él era como una eternidad.
Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, vi a Kang y Doo Mi acercarse. Su expresión era seria, y eso no me gustó nada.
—Dra. Min, ¿por qué está usted aquí a estas horas? ¿No es su cumpleaños? —preguntó Kang con un tono que intentaba ser ligero, pero no podía ocultar la preocupación en su mirada.
—Estoy aquí porque yo soy la doctora encargada del paciente Kim —respondí inmediatamente, dejando entrever mi rabia. —Del cual no me avisaron nada.
Doo Mi no hacía más que mirarme con una expresión de confusión que solo aumentaba mi frustración.
—A ver, querida, te lo pongo más fácil —suspiré mientras escogía cuidadosamente mis palabras. —Si algo sucede con el paciente Kim Tae Hyung, yo y solo yo debo ser la primera en saberlo.
La fulminé con la mirada; ella era la responsable de todo esto. —¡¿Entendiste?!
—Sí... Sook, pro... prometo que a la próxima te avisaré —tartamudeó ella, visiblemente asustada por mi tono.
—¿A la próxima?... ¡Mujer! ¿Acaso no me di a entender? —Coloqué mi mano izquierda en mi cabeza, sintiendo cómo la presión aumentaba. —Vaya tonta —susurré para mí misma.
—Kang, llévatela, ¿sí? Buscaré un reemplazo para el equipo de guardias —dije, mientras me acercaba a ella para hacerle las últimas preguntas antes de su despido.
—¿Qué fue lo que ocasionó que cambiaras de cuarto a mi paciente?
—Sabes, averígualo tú... nunca te soporté Sook, siempre con tu actitud de niñita buena en todo. ¿Quieres saberlo? Pregúntale a ese demente —refiriéndose a Tae.
No valía la pena perder más tiempo con ella; solo giré sobre mis talones y me adentré en la habitación de conducta restringida donde estaba Tae.
Dentro del cubículo no había nadie más que él. Estaba postrado en aquella cama, con sus brazos y piernas atados a un punto fijo. El espectáculo era desgarrador; ver a Tae así me rompía el corazón. Estaba medio dormido debido a los calmantes que le habían administrado poco antes. Tomé asiento en un lugar cercano a su cama para poder apreciar su rostro de cerca.
—¿Qué sucedió? —pregunté en un tono bajo, intentando no despertarlo.
Sin embargo, él comenzó a abrir los ojos lentamente y me habló con una voz suave y cansada.
—Feliz cumpleaños. Lamento haberte arrastrado hasta aquí.
Su sonrisa era cálida a pesar de las circunstancias, pero no podía permitir que eso me distrajera. Tenía que saber qué había pasado.
—Ahora sí, cuéntame lo que realmente pasó —insistí, cruzando los brazos y mirándolo fijamente.
—¿Sabes lo hermosa que te ves cuando estás preocupada? —dijo con una sonrisa traviesa, intentando aliviar la tensión del momento.
Sus palabras me hicieron sonreír a pesar de todo. Era increíble cómo podía encontrar luz incluso en los momentos más oscuros. Pero no podía dejar que se saliera con la suya tan fácilmente.
—Tae, esto no es un juego. Estás atado como si fueras un criminal. Tienes que decírmelo —le respondí con firmeza.
Él suspiró y se acomodó en la cama, como si estuviera buscando las palabras adecuadas para explicarse.
—Solo quería salir un poco. Me sentía atrapado en ese lugar y pensé que si lograba salir al jardín por un momento... —comenzó a explicar, pero sus ojos mostraban un destello de tristeza. —No quería preocupar a nadie; solo necesitaba respirar aire fresco.
—Pero no puedes hacer eso sin avisar a nadie. Te podrían haber lastimado o incluso haberte perdido —dije con preocupación en mi voz.
—Lo sé... Lo siento mucho. A veces siento que estoy perdiendo el control y hago cosas sin pensar. No quiero causar problemas; solo quería sentirme libre por un momento —confesó, su voz temblando ligeramente.
Me acerqué más a él y tomé su mano entre las mías. Su piel era cálida, pero había una fragilidad en su agarre que me preocupaba.
—Tae, tienes que entender que no estás solo en esto. Estoy aquí para ayudarte y luchar contigo. No tienes que hacer esto solo —le dije con sinceridad.
Él me miró a los ojos y vi una chispa de esperanza reflejada en su mirada.
—Gracias por estar aquí, Sook. No sé qué haría sin ti —respondió suavemente.
En ese momento supe que haría lo que fuera necesario para ayudarlo a salir de esa situación. No solo era mi deber como doctora; era mi deseo personal protegerlo y asegurarme de que recibiera la atención adecuada.
La conexión entre nosotros se sentía más fuerte que nunca. Sabía que juntos podríamos enfrentar cualquier desafío que se presentara en nuestro camino.
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Esquizofrenia |KTH
Fanfiction-¿Qué acaso no me escuchan? -Les estoy diciendo que él no está loco ¡no lo está! -Yo sé que nunca se atrevería a dañarme. ➛ Taehyung fanfic ➛ Heterosexual ➛ Capítulos cortos ➛ Crédito de portada: MyBoyKT ᴇsϙᴜɪᴢᴏғʀᴇɴɪᴀ✓
