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—¿Sabes lo hermosa que te ves cuando estás preocupada? —dijo él, con un tono suave y juguetón.

—Taehyung... céntrate en mi pregunta, por favor —respondí, levantándome de la cama y comenzando a caminar nerviosamente por la habitación. La ansiedad me invadía mientras intentaba procesar lo que me había contado.

—¿Recuerdas al paciente que vimos ayer en la tarde? —asentí, aunque no entendía cómo aquel chico podía estar relacionado con la situación actual de Tae.

—La enfermera que me dijo que era un maldito enfermo durante la hora de la comida lo trató muy mal e incluso le dijo que le inyectaría muchos sedantes por no querer comer —continuó, su mirada fija en el suelo.

—Está bien, pero ¿qué tiene que ver todo eso contigo? —pregunté, sintiéndome cada vez más confundida.

—Solo que al oírle, en mi mente se escuchaban unas voces que me ordenaban que no dejara escapar a aquella mujer y que la acorralara contra la pared tomándola de los hombros. En ese momento ella llamó la atención de unos hombres y me trajeron hasta aquí —explicó, su voz temblando ligeramente.

El corazón se me encogió al escuchar su relato. ¿Desde cuándo escuchaba esas voces? ¿Era algo nuevo o había estado lidiando con ello más tiempo del que pensábamos?

—¿Desde cuándo escuchas esas voces? ¿Son muy repetidas? —pregunté, preocupada por él. Tomé la historia clínica que tenía en mis manos, dispuesta a añadir cualquier nuevo síntoma grave.

—No las oía desde que estaba en el otro hospital; solo en ese momento que te acabo de contar —respondió, su mirada reflejaba una mezcla de miedo y confusión.

—Ok, ahora sigue durmiendo. Yo iré a resolver esta situación para que salgas de aquí —dije, tratando de mantener mi voz firme.

Me dirigí rápidamente fuera del cubículo, pero antes de que pudiera cerrar la puerta, su voz me detuvo.

—¿Me sacarás de aquí, verdad? —preguntó, su expresión cambiando a una mezcla de tristeza y preocupación.

—¿Confías en mí, no? —le pregunté, intentando infundirle un poco de seguridad. Asintió y me brindó una dulce sonrisa que, aunque breve, iluminó su rostro cansado.

Salí del cubículo con una determinación renovada. Sabía que tenía que hacer algo para ayudarlo y no permitir que esa enfermera irresponsable interfiriera más en su tratamiento. Me dirigí rápidamente a la oficina del director del hospital.

Cuando llegué, el director estaba revisando unos documentos. Me senté frente a él y comencé a exponerle la situación.

—Necesito hablar sobre la actitud poco profesional de Doo Mi con respecto a Taehyung —comencé, notando cómo su expresión se tornaba seria—. Su comportamiento ha sido inaceptable, especialmente considerando lo vulnerable que está mi paciente.

El director asintió mientras escuchaba atentamente. Le conté todo lo sucedido y cómo había afectado a Taehyung. Al final de nuestra conversación, ambos coincidimos en que Doo Mi merecía una sanción. Así que durante dos meses no podrá presentarse al trabajo.

—Además, necesito tu autorización para sacar a Taehyung de ese lugar. No creo que sea seguro para él permanecer allí bajo esas circunstancias —dije con firmeza.

El director me miró durante un momento antes de asentir lentamente.

—Entiendo tu preocupación, Dra. Min. Te apoyo en eso. Haz lo necesario para asegurar el bienestar de tu paciente —respondió, y sentí un alivio inmenso al escuchar sus palabras.

—¡Sí! —murmuré eufóricamente por mi triunfo. Era un paso crucial para ayudar a Taehyung.

Regresé al cubículo con una sonrisa en el rostro, pero al llegar me di cuenta de que ya no había paciente alguno en la cama. Mi corazón se hundió un instante antes de sentir una presencia detrás de mí. Me volteé y vi a Taehyung acercándose con una amplia sonrisa asomada en su rostro.

—¿Todo bien? —le pregunté con un leve tono de preocupación.

Él asintió y se acercó hasta mí, abrazándome con fuerza. El gesto fue inesperado pero reconfortante.

—Dra. Sook, usted es lo más cercano que tengo a una familia... gracias —murmuró con sinceridad.

Su agradecimiento me sorprendió y me hizo sentir una oleada de calidez en el pecho. ¿Por qué me sentía feliz por sus palabras? Era como si, a pesar de las circunstancias adversas, hubiéramos construido un vínculo especial entre nosotros.

—Mejor vayamos a tu cuarto —sugerí, tratando de desviar la atención del momento emocional. Era importante mantener el enfoque en su recuperación.

Mientras caminábamos juntos por los pasillos del hospital, sentí cómo Taehyung se apoyaba ligeramente en mí, como si buscara apoyo en mi presencia. La conexión entre nosotros se sentía más fuerte; cada paso era un recordatorio de que estábamos juntos en esto.

Al llegar a su habitación, le ayudé a acomodarse en la cama y aseguré que estuviera cómodo. La luz suave del atardecer se filtraba a través de la ventana, creando un ambiente cálido y tranquilo.

—Sook... —comenzó Taehyung con un tono serio—. ¿Crees que realmente podré salir de esto?

Lo miré a los ojos y vi la vulnerabilidad reflejada en su mirada. Era un recordatorio de lo frágil que podía ser la vida y lo importante que era luchar por ella.

—Sí, Tae. Lo creo firmemente —respondí con determinación—. Tienes todo mi apoyo y haremos esto juntos. No estás solo en esta batalla.

Sonrió levemente y asintió, como si mis palabras le dieran un poco más de fuerza. En ese momento entendí que nuestra relación había evolucionado; ya no éramos solo doctor y paciente, sino aliados en esta lucha contra sus demonios internos.

Y así, mientras el sol se ponía lentamente en el horizonte, sentí que estábamos un paso más cerca de encontrar la paz que ambos necesitábamos.

Esquizofrenia |KTHHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora