El viento aún arrastraba el eco de nuestra conversación en el patio, pero ya no podía esperar, estaba decidida. Necesitaba respuestas ahora.
—Dra. Min… —Taehyung intentó llamarme cuando lo vi sentado, pero no le di oportunidad de evadirme.
—Ven conmigo — Dije con la voz cortante —Hablaremos. Ya.
Sus cejas se elevaron, pero no protestó. Siguió mis pasos en silencio, como si supiera que esta vez no habría escapatoria. El ascensor hasta su habitación fue tenso; el aire entre nosotros cargado con lo no dicho.
Al cerrar la puerta, Taehyung se dejó caer en la cama, los hombros hundidos bajo un peso invisible. Y yo me quedé de pie, cruzando los brazos.
—Dime todo sobre esa mujer —exigí, sin preámbulos—. ¿Quién es? ¿Por qué te amenaza?
Él cerró los ojos un segundo, como si eligiera sus palabras con la cautela de quien pisa un campo minado.
—Cho Jae. Mi hermanastra —respondió —La única sangre que compartimos es la que su madre hizo correr en mi familia.
Me apoyé contra la pared, sintiendo el frío incluso a través de la tela de mi bata. Ajuma. El nombre resonó en mi mente como un disparo. Esa mujer no era solo una empleada doméstica—había sido la única figura maternal que Taehyung conocía después de perder a su madre biológica. Y ahora, su memoria estaba siendo manchada.
—¿Qué tiene que ver Ajuma en esto? —pregunté, bajando la voz hasta convertirla en un susurro rasposo—. Dime exactamente cómo usa Jae su muerte para chantajearte.
Taehyung se frotó la cicatriz en la nuca—esa delgada línea blanquecina que ahora entendía: no era un accidente, sino una marca dejada por la misma familia que pretendía protegerlo.
—Ajuma murió por un ataque de asma… al menos, eso creí durante años —sus dedos se cerraron sobre las sábanas, arrugándolas como si fueran las páginas de una mentira—. Pero hoy Jae apareció con un vídeo editado. Se ve… Dios, se ve como si yo le estuviera tapando la boca mientras ella se ahoga. Los ángulos, la iluminación… está hecho para que parezca real.
—¡Es obvio que es falso! —avancé hacia él, incapaz de contener el fuego en las palabras—. ¿Crees que algún juez aceptaría eso sin una investigación?
—¡No lo necesitan! La madre de Jae tiene una estrecha relación con un fiscal. Solo necesitan que el vídeo llegue a los medios para arruinarme. Y aunque al final se demuestre que es falso…Tragó saliva con dificultad—. Para entonces, mi nombre ya sería sinónimo de asesino.
Ahora lo entendía: no era solo una casa lo que Jae quería. Era destruir la única cosa que Taehyung aún poseía—su dignidad.
—Por eso vinieron ahora —hablé más para mí que para él—. No solo porque estás vulnerable en el hospital… sino porque si te declaran incapaz mentalmente, cualquier firma tuya sería válida bajo presión.
Sus ojos se agrandaron: nunca había considerado esa posibilidad.
Sin pensarlo, le tomé la mano.Y esta vez, no la retiró.
—Escúchame —dije, apretando sus dedos—. No firmarás nada. Nosotros…
—¿"Nosotros"? —interrumpió, con una sonrisa amarga—. Esto no es tu guerra, Sook.
—Lo es ahora —soltó mi boca antes de que mi razón pudiera detenerla.
El silencio se extendió. Fuera, una enfermera pasó riendo por el pasillo. El contraste era grotesco.
—Si te involucras… te alejas cuando yo diga.—murmuró él al fin, hundiéndose en las almohadas.
Asentí, aunque sabía que mentía. Ninguno de los dos jugaría limpio en esto.
Salí de su habitación con el peso de su mirada.Jae y su madre habían subestimado dos cosas:
1. Mi obstinación.
2. Que los fantasmas del pasado de Taehyung ahora tendrían que vérselas conmigo.
ESTÁS LEYENDO
Esquizofrenia |KTH
Fanfiction-¿Qué acaso no me escuchan? -Les estoy diciendo que él no está loco ¡no lo está! -Yo sé que nunca se atrevería a dañarme. ➛ Taehyung fanfic ➛ Heterosexual ➛ Capítulos cortos ➛ Crédito de portada: MyBoyKT ᴇsϙᴜɪᴢᴏғʀᴇɴɪᴀ✓
